Mensaje a los Amigos

La Semana Grande

Abril 6, 2009 · Dejar un comentario

Semana Santa

Recuerdo que en muchos pueblos de mi tierra, cuando llegan las fiestas patronales o las fiestas centrales, las suelen denominar con el título de “Semana Grande”. Como cristianos también pudiéramos decir que la semana que hoy comenzamos es la “Semana Grande” o “Semana Santa” que suena a más piadoso porque es una semana donde pasa de todo.

Resulta curioso que en siete u ocho días sucedan tantas cosas. Lo que no sé es si llamarla la “Semana Grande de Dios” o la “Semana Grande de los hombres” porque, a decir verdad, es la semana central de la vida de Jesús y también la semana central de los hombres. Dios y los hombres son los grandes personajes de esta semana. Aunque la peor parte la lleva Dios. Por más que los hombres quedemos mal; sin embargo, somos los más beneficiados de esta semana.

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Es la peor semana de Dios entre los hombres, porque nos hemos ensañado con Él. En pocos días, lo hemos juzgado, condenado, crucificado y muerto en la Cruz. Uno se pregunta, ¿cómo es que Dios se somete al capricho y a la libertad de los hombres? ¿Y cómo los hombres son capaces de tratar así a Dios?

Pero esa es la realidad de esta semana. Los hombres empeñados en eliminar a Dios y Dios empeñado el salvar a los hombres. Los hombres empeñados en juzgar y condenar a Dios y Dios empeñado en amar y salvar a los hombres.

La verdad que no resulta fácil entender el comportamiento de Dios dejándose manejar, dejándose juzgar y condenar a muerte por los hombres, pero no resulta menos difícil comprender el atrevimiento de los hombres haciéndose jueces de Dios. Por eso, la Semana Santa revela la verdad de Dios de cara a los hombres y la verdad de los hombres de cara a Dios. Es el momento de entrar en el corazón de Dios y también el momento de entrar en el corazón del hombre; de lo que es capaz de hacer Dios por el hombre y lo que es capaz de hacer el hombre con Dios. Claro que los hombres no hablamos de Dios, sino de un revoltoso, de un iluso que dice llamarse Hijo de Dios. Y hasta cierto punto pareciera verdad.

Se puede condenar y eliminar a Dios pensando que se trata de un peligro para nosotros. Por algo dijo Jesús en la Cruz: “Padre, perdónales porque no saben lo hacen.” ¿Sabían de verdad los Sumos Sacerdotes y los escribas que estaban juzgando a Dios? ¿Sabían los hombres, como Pilatos que estaban sentenciando a Dios? Es posible que no, pero no por eso quedan justificados. Aunque no fuese Dios tampoco se puede condenar tan fácilmente a un hombre. Además, ¿no había demasiados intereses humanos y religiosos de por medio? No entenderemos el comportamiento de Dios si no conocemos el corazón de Dios, pero tampoco conoceremos al hombre sin conocer la verdad de su corazón.

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Categorías: Ciclo B · Cuaresma · semana santa
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