Mensaje a los Amigos

El Espíritu Santo para situaciones difíciles

Mayo 27, 2009 · Dejar un comentario

Domingo de Pentecostés – B

Pentecostés los encuentra en una situación difícil y complicada. ¿Qué hacer y a dónde ir? De repente, el Espíritu Santo se hace presente en sus vidas y cambia todo el panorama de sus vidas.

Lo que veían oscuro, ahora lo ven claro.
Lo que veían con miedo, ahora lo miran con valentía.
Lo que los encerraba, ahora les abre puertas y ventanas.
Lo que los tenía en silencio, ahora los convierte en palabra de Evangelio.

El Espíritu Santo es el aliento de todos los días para el cristiano. Pero, sobre todo, es el que nos alienta precisamente en los momentos difíciles. Nunca más actual que hoy esta presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas y en la vida de la Iglesia.
Hoy la Iglesia tiene demasiados retos.
Hoy la Iglesia tiene demasiados desafíos.
Hoy la Iglesia tiene demasiadas preguntas.
Hoy la Iglesia tiene demasiados miedos.

Los hombres de hoy tienen más preguntas que respuestas.
Los hombres de hoy buscan respuestas. Pero respuestas reales a sus problemas e inquietudes. Y respuestas actuales, no repetición del pasado que ya no existe.
Dios nunca ha tenido miedo al futuro. Más bien, toda la historia de la salvación ha sido la de “sacar de la esclavitud”, “sacar del pasado”  y poner al Pueblo de Dios en marcha hacia nuevas ilusiones y nuevas esperanzas.

Hoy sentimos como cierto miedo a las preguntas.  Y quien no escucha las preguntas de los hombres no tiene autoridad para dar respuestas.
Hoy sentimos como miedo a dar ciertos pasos hacia delante. Y quien teme a caminar, se queda paralizado.
Por eso, hoy la Iglesia necesita de un nuevo Pentecostés.
Un Pentecostés que nos ayude a dar cara a los interrogantes de los hombres hoy.
Un Pentecostés que nos quite el miedo al riesgo y nos lance a la aventura de lo nuevo.
Un Pentecostés que nos invite no a ir por detrás llegando siempre tarde, sino a ir por delante abriendo nuevos caminos a los hombres hoy.
Un Pentecostés que nos ayude a hablar las lenguas de todos los pueblos y de todos los hombres.
Un Pentecostés que sea como el comienzo de una Iglesia nueva que abre caminos en medio de tantas dificultades.

No es el tiempo de una Iglesia que se dedique a criticar lo que hacen los demás.
No es el tiempo de una Iglesia que se asusta de los cambios y de que los gobiernos pretendan prescindir de ella y quitarle autoridad.
Es el tiempo del Espíritu.
El Espíritu creador que todo lo renueva. El Espíritu que todo lo ilumina.
El Espíritu que busca nuevos caminos.
El Espíritu que busca nuevos métodos de evangelización.
El Espíritu que abre a los hombres a una nueva esperanza.
El Espíritu que nos abre al mundo y a sus problemas.
El Espíritu que se atreve a dialogar con todos, con todas las culturas y todas las religiones.
El Espíritu que nos da confianza en nosotros mismos y nos hace superar nuestros complejos de inferioridad o inseguridades.
El Espíritu que nos abre a los nuevos Movimientos que nos hacen sentir como envejecidos a los antiguos.
El Espíritu que nos abre a esos Movimientos que rompen nuestros esquemas gastados y arrastran tras ellos a quienes nosotros no somos capaces de convocar. El Espíritu que nos abre a esos nuevos Movimientos que son los mejores testigos de que lo viejo ya está condenado a desaparecer si no se rejuvenece.

La Iglesia necesita hoy de un nuevo Pentecostés. O mejor dicho, necesita creer en ese nuevo Pentecostés y no apagar el Espíritu que lo está renovando y cambiando todo. Mucha gente abandona hoy la Iglesia. ¿Será porque es la Iglesia del Espíritu? ¿No será precisamente porque lo viejo y las rígidas estructuras ahogan el Espíritu? Nadie negará que la Iglesia está perdiendo socialmente credibilidad. ¿Será porque vive animada por el Espíritu? ¿Será porque en ella no encuentran el Espíritu?

Oración
“Ven Espíritu divino:
“Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos. mira el vacío del hombre,
Si tú le faltas por dentro: Mira el poder del pecado,
Cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo,
Lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo,
Doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero”

Clemente Sobrado C. P.

www.iglesiaquecamina.com

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Categorías: Ciclo B · pascua
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