Mensaje a los Amigos

Y Dios se hizo pan

Junio 10, 2009 · Dejar un comentario

Cuerpo y Sangre de Cristo – B

Dios no cabe dentro de si mismo. Y tienen que salir de si mismo.
Y por eso Dios quiere hacerse hombre. Toda la historia de la salvación fue toda una promesa de esta humanización de Dios.
Dios no cabe en el cielo. Y por eso quiso venir al mundo a compartir nuestra historia.
Uno siente que a Dios le encanta el mundo. En los primeros días de la creación, bajaba todas las tardes, al frescor del atardecer, a pasearse con Adán.

Pareciera que a Dios le falta algo cuando le falta el hombre. Algo parecido a lo que les sucede a los esposos cuando les falta el hijo.

flickr: zakwitnij

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Y ahí lo tenemos en la Ultima Cena pascual que comió con sus discípulos. “Mientras comían, Jesús tomó pan, pronuncio la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: “Tomad, esto es mi cuerpo”. Dios como que no cabe en sí mimo y decide hacerse pan de eucaristía.
Y ahí lo tenemos, cada día, encarnado en un pedazo de pan. Además, tan chiquito que parece un papel recortado.
Dios. Hombre. Pan.
Dios. Encarnación. Eucaristía.

Encarnación y Eucaristía son los dos grandes inventos del amor de Dios.
Porque a Dios se le agranda tanto el corazón, y la quema tanto su amor que necesita compartirse con el hombre. Y aparece la creación. Antes de ser, fuimos un sueño trinitario del amor de Dios. Pablo lo dirá. “El nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo”… “por pura iniciativa suya”.

El amor trinitario de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, necesita ser compartido con el hombre y con todos los hombres.
Mientras muchos carecen de pan en sus mesas, Dios se hace pan para todos en la Eucaristía.
Mientras muchos solo pueden comer el pan duro que les dan de limosna, Dios se hace pan fresco todos los días para que todos puedan comerlo.

Primero fue cuerpo débil de niño.
Luego fue cuerpo fuerte de hombre.
Ahora es cuerpo hecho de pan.
Primero se nos dio como hombre en la encarnación.
Ahora se nos da como pan en la Eucaristía.

La primera encarnación de Dios llegó a su fin con la Resurrección y Ascensión al cielo.
La nueva encarnación de Dios en el pan durará hasta el final de los tiempos. Por eso la Eucaristía es la prolongación de la encarnación de Dios en medio de los hombres.
La primera encarnación la llevó a cabo en el seno virginal de una mujer llamada María.
Esta nueva encarnación Dios la lleva a cabo en las manos humanas y sacerdotales de un hombre como todos los demás hombres. “Esta es la nueva y eterna alianza”. “Haced esto en memoria mía”.

flcikr: ho visto nina volare

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Ya no se pasea con nosotros al frescor de la tarde.
Ahora se pasea en nosotros todo el día en comunión de vida y de amor.
Nuestros corazones son el nuevo vientre donde podemos llevarlo, no durante nueve meses, sino todos los días de nuestra vida.
Y así como María lo dio a luz en el pesebre de Belén, nosotros lo damos a luz cada día en el altar y en el amor y la comunión con todos nuestros hermanos.
Lo damos cuando también nosotros nos hacemos, de alguna manera, su cuerpo y nos damos y entregamos a los demás.

“Tomad y comed, esto es mi cuerpo”.
“Tomad y comed, somos cuerpo de Cristo”.
Cristo encarnado en el pan. Y nosotros encarnándolo compartiendo nuestro pan.
El cristiano tampoco puede caber dentro de sí mismo.
Como Dios también el cristiano necesita de los demás hombres para expresarles su amor y compartirse en comunión de amor fraterno.
La Eucaristía es “una presencia” de Dios en medio de nosotros. Y comulgar es “hacernos presentes” en medio de los hombres.
La Eucaristía es el “darse y entregarse de Dios a los hombres”. Comulgar es prolongar ese darse y entregarse de Dios a través de nuestras entregas a los hermanos.

Oración
Señor: Un día nos alegramos con tu débil cuerpo de niño nacido en Belén.
Hoy nos alegramos con tu frágil cuerpo en la Eucaristía.
Tú te encarnaste en un pedazo de pan.
Nosotros seguimos encarnándote hoy compartiéndonos a nosotros mismos y compartiendo nuestro pan.
Haz de nosotros una eucaristía viva en nuestro hogar, en la calle, en medio de nuestros hermanos.

Clemente Sobrado C. P.

www.iglesiaquecamina.com

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Categorías: Ciclo B · Tiempo ordinario
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