Bocadillos espirituales para la Pascua: 3er Domingo de Pascua – Ciclo B

“Mirad mis manos y mis pies; soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo. Dicho esto les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: “¿Tenéis algo que comer?” (Lc 24,35-48)

La Pascua no se demuestra con argumentos de razón.
La Pascua solo es posible manifestarla con el testimonio de la vida.
Jesús no da explicaciones.
Jesús muestra las señales de su amor para con los hombres.
Jesús no da explicaciones.
Jesús muestra las señales.

El gran testimonio de Jesús son:
Las llagas de sus manos.
Las llagas de sus pies.
Y la comida.

Las llagas de unas manos, heridas y clavadas de tanto dar.
Las llagas de los pies, heridos de tanto caminar en busca de lo perdido.
La comida, como expresión de hacerse pan para el que tiene hambre.

¿Cuál es el testimonio de la nueva vida de resucitado del cristiano hoy?
¿Las rodillas gastadas de tanto rezar?
¿O también nosotros necesitamos presentar al mundo?: nuestras manos, nuestros pies y nuestro pan:
Nuestras manos heridas de tanto dar.
Nuestras manos heridas de tanto alargarse al que está caído.
Nuestras manos heridas de tanto alargarse fraternalmente al hermano.
Nuestras manos heridas de tanto ayudar al que está cansado.
Nuestras manos heridas de tanto estrechar las manos del que está solo.
Nuestras manos heridas de tanto estrechar las manos del que se siente excluido.

Hoy conocemos demasiado bien las manos callosas del hombre que trabaja cada día por ganarse el pan de sus hijos.
Hoy conocemos demasiado bien las manos endurecidas de labrador del campo.
Hoy conocemos demasiado bien las manos suaves del que no hace nada.
Necesitamos mostrar las manos heridas por la generosidad de la caridad.
Necesitamos mostrar las manos heridas por la generosidad del amor.
Necesitamos mostrar las manos heridas por hacer el bien a los demás.

Y necesitamos las llagas de los pies:
Pies que andan caminos al encuentro de los que nadie busca.
Pies que andan caminos al encuentro del hermano necesitado.
Pies que andan caminos visitando a los enfermos.
Pies que andan caminos visitando a los ancianos que viven solos.
Pies que andan caminos visitando a los presos sin libertad.
Pies que andan caminos buscando a los que se han extraviado.
Pies que andan caminos buscando a los que se han ido de nosotros.
Pies que andan caminos buscando a los que nos han abandonado.

Hoy la gente se fija poco en las ideas.
Pero la gente se fija mucho en las manos.
Le gustan las manos suaves y suavizadas con crema.
Pero creen más a las manos endurecidas haciendo algo por los demás.
La gente hoy se fija en los pies no del que pasa la vida sentado.
Sino en los pies del peregrino que camina por los caminos de los hombres.
La gente se fija en los pies del peregrino que hace caminos.

Resulta curioso que los grandes signos que hacen creíble que Jesús está vivo sean sus manos y sus pies.
Resulta curioso que los grandes signos que hacen creíble la Pascua las manos y los pies heridos y llagados.
¡Anunciar la Pascua con las manos y los pies!

Como resulta curioso que hoy las grandes señales que nos identifican como creyentes resucitados no sean precisamente nuestras explicaciones sino nuestras manos y nuestros pies.
Manos crucificadas.
Pies crucificados.
Más vale una llega en tus manos que mil explicaciones del amor.

Clemente Sobrado C. P.

Anuncios

Una respuesta a “Bocadillos espirituales para la Pascua: 3er Domingo de Pascua – Ciclo B

  1. Pingback: Bitacoras.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s