Bocadillos espirituales para la Pascua: Lunes de la 5ta Semana – Ciclo B

“Dijo Jesús a sus discípulos: “El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él”. Le dijo Judas, no el Iscariote: “Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?” Respondió Jesús y le dijo: “El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió”. (Jn 14,21-26)

¡Qué fácil es decir que nosotros amamos a Dios!
Jesús nos propone dos caminos capaces de iluminar nuestras vidas.
Cada una con una afirmación y cada una con una consecuencia.
Ambas caminan juntas.

¿Amamos de verdad a Dios?
Jesús propone el criterio para decirnos si le amamos de verdad.
Es como el termómetro para medir la temperatura de nuestro amor.
El criterio para saber si amamos es: “si aceptamos y guardamos sus mandamientos”.
Primero ¿aceptamos los mandamientos de Dios?
¿Y sabemos que los mandamientos de Dios son dos: amarle a él y al prójimo?
Ante todo, se trata de “aceptar esta verdad fundamental”.
Convertirlos en el eje de nuestro ser cristianos.
El amor no es cuestión de que nosotros hacemos, sino de lo que nos señala el Padre.

Tampoco es suficiente “aceptarlos”, creer en ellos.
Es cuestión de vivirlos, de practicarlos, “los guarda”.
¿De que sirve creer en el amor si luego no amamos?
¿De qué sirve las bonitas palabras, si luego no las ponemos en práctica?

Consecuencia del amor a Dios y al prójimo.
Primero: nos da la certeza de que nuestro amor es verdadero.
“ese me ama”.
Segundo: nos da la certeza de ser amados por el Padre.
“al que me ama, lo amará mi Padre”.
Tercero: nos da la certeza de que también Jesús nos ama.
“y yo también lo amaré”.
Cuarto: nos da la certeza de que Jesús se nos revela.
“y me revelaré a él”.
Y esta es la respuesta a la pregunta de Judas, no el Iscariote:
“Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?”.
Porque amáis. El amor es el principio del conocimiento.
Nosotros decimos: “conocer para amar”.
Jesús nos dice: “amar para conocer”.

La otra consecuencia del amor que es todo un descubrimiento:
“El que me ama guarda mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”:

No basta conocer a Dios.
Es preciso saber ¿qué hace Dios en nosotros cuando se siente amado cumpliendo la ley del amor?

Lo primero: que también nosotros somos amados por él.
Somos amados Padre: “mi Padre lo amará”.
¿Hay experiencia más bella que sentirnos amados por el Padre?
Lo segundo: el amor es como teleobjetivos que acercan las cosas.
Y no solo lo acercan sino que “vendremos a él”.
No hace falta salir de nosotros.
Es él quien junto con el Hijo “vienen a nosotros”.
Pero no de visita médica.
No para tomarnos juntos el lonche.
Sino para habitar y morar en nosotros.
“y haremos morada en él”.
¿Te has imaginado alguna vez que tú eres el cielo de Dios?
¿Te has imaginado que tú eres la casa de Dios?
¿Te has imaginado alguna vez que Dios viene a ti para quedarse, para habitarte y morar en ti?

Vive lo que eres.
Vive lo que llevas dentro.

Clemente Sobrado C. P.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s