Bocadillos espirituales para la Pascua: Jueves de la 6ta Semana – Ciclo B

San Matías, Apóstol

“No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé, Esto os mando que os améis unos a otros”.
(Jn 15, 9-17)

Hoy, la Iglesia celebra la fiesta de este “Apóstol añadido”, San Matías. Llamado a ocupar el lugar que otro ha dejado un vacío en los Doce. Y la Liturgia de la aplica el Evangelio que escuchamos ayer, domingo.

No fue de los Apóstoles elegido a primera hora.
Le tocó en suerte ser suplente de quien no supo responder a la llamada y elección de Jesús y falló en su vocación apostólica.
Pero Jesús sigue eligiendo, no quiere espacios vacíos.
A Matías le toca suplir al que no supo responder a la llamada.
A Matías le toca ocupar un lugar que otro dejó vacío.
Pero esa es la suerte de cada uno de nosotros.
Siempre hay fallos en la Iglesia.
Siempre hay quienes comienzan bien y luego deciden darse de baja, y a veces de una manera bien sucia y cobarde.
¿Y qué importa?
La llamada es la misma, aunque Matías sea llamado a través de la comunidad.
La llamada es la misma, siempre será la misión de ser el testigo de Jesús en el mundo.

Jesús lo ha dicho claramente “no sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido”.
Unas veces nos elige personalmente él.
No sabemos en qué momento eligió a Judas.
Otras veces nos elige a través de la comunidad.
Pero siempre será él quien guía esta elección.

¿Por qué eligió a Judas, si “desde el principio sabía que lo iba a entregar”?
Misterios de la gracia que a todos quiere dar la oportunidad, y no la niega, ni siquiera a quien luego será el que le pone precio en treinta monedes.
¿Por qué eligió a Matías luego a través de la comunidad?
Es el misterio de la comunidad reunida en nombre de Jesús y medio de la cual está presente también.

Toda elección es una delicadeza de Dios.
Toda elección es gesto amoroso de Dios.
Toda elección es un don de generoso de Dios.
Toda elección nos hace ocupar un lugar especial en el corazón de Dios.
Toda elección nos invita y nos encomienda una misión, que es la misma de Jesús.

Todos, como creyentes, somos unos elegidos de Dios.
Resulta maravilloso pensar que no somos nosotros quienes le hemos elegido a El.
Sino que somos elegidos por El.
Y por tanto ocupamos un lugar particular en su corazón.
Y tenemos una misión especial que cumplir.

Vivir la experiencia de “ser elegidos” puede ser la gran fuerza que nos anima, alienta y empuja a seguir adelante:
Los esposos son elegidos para ser “la pareja que revele su amor”. El matrimonio siempre ha sido en la Biblia el gran signo del amor de Dios.
Los sacerdotes y religiosos somos unos elegidos, pero poder ejercer el ministerio de servicio al Pueblo de Dios.
Y por el bautismo todos somos elegidos.
Es fundamental que constantemente regresemos a esta experiencia de “la elección”, porque es regar las raíces de nuestro ser de creyentes. Es regresar a las raíces de lo que somos y estamos llamados a ser.
Actitud de agradecimiento.
Actitud de de fidelidad.
Actitud de responsabilidad.
Actitud de alegría y de esperanza.
Quien te ha elegido te lleva dentro de su corazón.

Clemente Sobrado C. P.

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