Bocadillos espirituales para vivir el Tiempo Ordinario: Miércoles de la 11 a. Semana – Ciclo B

“Por tanto cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante…
Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas yen las esquinas de las plazas.
Cuando ayunéis no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan”. (Mt 6,1-6.16-18)

Dar limosna.
Rezar.
Ayunar.
Los tres sostenes de la religión antigua.
Y Jesús no niega ninguno de los tres.
Pero les cambia de rostro.
Les cambia de expresión.
Les devuelve su verdadero sentido.

Dar limosna nos sitúa frente al hermano necesitado.
Rezar nos sitúa delante de Dios.
Ayunar nos sitúa delante de nosotros mismos.
Tres dimensiones fundamentales de toda religión.

Dar limosna.
En la antigua religión era uno de los puntales principales.
Pero la limosna no para lucirse de generoso ante los demás.
Sino por nuestro sentimiento de compartir y valorar al necesitado
Hoy son muchos los que sienten cierta resistencia a la limosna y prefieren prestar sus ayudas a las instituciones.
Se habla mucho de falsos necesitado y de mucha mentira.
Y otros prefieren el principio de “mejor le enseñas a pescar en vez de darle el pez”.
Ciertamente que la mejor limosna es dignificar al necesitado para que no tenga que vivir pendiente de los demás y se valga a sí mismo.
De todo modo, mientras tanto, la limosna será siempre un paliativo a los problemas del hermano.
Que algunos nos engañan? No importa.
La mentira del otro no manchará la generosidad de mi corazón.
El problema de la limosna estará en saber amar al pobre.
En la generosidad con el pobre.
En el mundo de hacer limosna.
Que no humille al que recibe ni le haga dependiente del que le da.

Oración:
No será fácil ver hoy gente rezando en las plazas.
Incluso será difícil verlo rezando en sus casas y en los templos.
De todos modos hoy estamos tomando conciencia de la necesidad e importancia de la oración.
No como exhibicionismo.
Sino como necesidad espiritual de nuestro corazón.
Tal vez lo que tendríamos que examinar hoy es:
¿Llevamos nuestra vida a la oración?
¿Llevamos nuestra oración luego a la vida?
Porque orar es entrar en comunión con Dios.
Pero también es entrar en relación fraterna con el hermano.

Ayunar:
Es posible que hoy haya cambiado el concepto del ayuno.
Son muchos los que ayunan todo el año porque no tienen que comer.
Y son muchos los que dejan de comer por estética.
Hoy nadie desfigura su rostro para demostrar que ayuna.
Lo que tendríamos que ver el ayuno de otra manera. En vez de dejar de comer, ¿no sería mejor?
Lo que yo dejo de comer, darlo al que no tiene que comer.
En vez de castigar el estómago ¿no sería preferible:
Visitar a un enfermo?
Hacer compañía a un anciano solitario?
Regalar una sonrisa al que está triste?
Hablar con más bondad y ternura en casa?
Perdonar a los que me han ofendido?
Invitar a un pobre a nuestra mesa?

Clemente Sobrado C. P.

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