Bocadillos espirituales para vivir el Tiempo Ordinario: Jueves de la 19 a. Semana – Ciclo B

“Se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: “Señor, si mi hermano me ofende , ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?” Jesús le contestó: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”. (Mt 18,21-19,1)

Un amigo mío se me acercó un día, molesto y de un humor perro.
– Padre, fulano me ha ofendido y estoy “fastidiado y se me revuelven los hígados, y el caso es que no puedo dormir dándole vueltas”.
– ¡Y todo te arde por dentro!
– No me arde, me quema.
– Tranquilicémonos y veamos. ¿Tú quieres recuperar tu serenidad?
– ¿Y por qué cree que estoy aquí?
Bueno, yo tengo un remedio que te puede curar al instante.
En este mismo momento, tú le vas a perdonar, pero de corazón, aunque tus hígados protesten. Y vas a ver cómo la paz vuelve a tu corazón y esta noche vas a dormir como un lirón.
– ¿Me está usted tomando el pelo?
– No. Te estoy curando.

La rabia, el enfado y sobre todo esas ansias de venganza contra quienes nos han hecho algún daño, nos quitan la paz, nos avinagran el estómago y ni nos dejan dormir.
En cambio, el mejor remedio que Jesús nos ofrece es “perdonar”.
No siete veces.
Sino setenta veces siete.
Es decir, siempre.
No es un remedio que se venda en farmacia.
Es un remedio que solo existe en tu corazón y en tu mente.
Pero que es eficaz lo garantizo.

Las ofensas duelen y a veces mucho.
Y duelen también a los cristianos, que no por serlo, dejan de ser humanos.
“La gracia no destruye la naturaleza”.
Y son muchos los que viven amargados por esa herida que llevan dentro.
Pero, más que por la herida, por la rabia, el resentimiento, y hasta el odio y las ganas de venganza.
Estas envenenan el corazón.
Y para ellas no existe otro remedio más eficaz que:
El amor.
El amor que, a pesar de todo, ama al que te ofende.
El amor que es capaz de perdonar.

Muchos se imaginan que eso de perdonar:
Es darle la razón al otro.
Es una señal de cobardía.
Es una señal de ser poco hombre.

Si eso fuese así:
¡Qué poco hombre sería Jesús!
¡Qué cobarde sería Jesús que hasta disculpa a los que lo crucifican!
¡Qué cobarde sería Jesús dándoles a la razón a los que le condenaron a muerte!
Y sin embargo:
¡Qué grande es Jesús cuando, a pesar de todo, sigue amando!
¡Qué grande es Jesús cuando, a pesar de todo, sigue perdonando!

Si te miras a ti mismo, verás que Jesús no lleva cuenta de las veces que te ha perdonado.
La prueba la tenemos cada uno de nosotros.
¿Cuántas veces te ha perdonado y me ha perdonado?
¿Crees que solo han sido siete veces?
Sería suficiente llevar cuenta de las veces que nos hemos confesado y hemos escuchado siempre: “Yo te absuelvo”. “Yo te perdono, vete en paz”.

¿Alguien quiere un consejo?
¿Quieren tener siempre paz en su corazón? Perdonen siempre.
¿Quieren tener siempre alegría en su corazón? Perdonen siempre.
¿Quieren dormir siempre y roncar tranquilos. No se acuesten nunca sin perdonar.
¿Quieren sonreír siempre? Perdonen siempre y perdonen a todos.
Que su amor sea siempre más grande que las ofensas recibidas.

Clemente Sobrado C. P.

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