Bocadillos espirituales para vivir el Tiempo Ordinario: Viernes de la 20 a. Semana – Ciclo B

“Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley? El le dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo corazón, con toda tu alma, con todo tu ser. Este es el mandamiento principal y primero. El segundo es semejante a él. “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” Estos dos mandamientos sostienen la ley y los profetas”. (Mt 22,34-40)

Abundan las leyes.
Tanto en la sociedad como en la misma Iglesia.
Y no logramos cambia ni la sociedad ni la Iglesia.
Para Jesús sociedad e Iglesia solo necesitan dos leyes o simplemente una.
El amor.
El amor es capaz de cambiarlo todo.
El amor a Dios.
El amor al prójimo.

Lo llamativa y lo que puede desconcertarnos es:
Que el amor al prójimo sea semejante al amor a Dios.
Amar a Dios todavía nos convence.
Pero que yo tenga que amar al prójimo como a Dios ya se nos atraganta un poco.
Y más todavía cuando nos dice que amemos al prójimo como él mismo lo ama.
El cristianismo no es la religión de la ley.
Es la religión del amor.
Somos cristianos si amamos, no si cumplimos toda la serie de leyes.

– Cuenta de Mello una historieta de lo más bella y tierna. Eran dos hermanos. Uno casado y otro soltero. Ambos trabajaban juntos las tierras heredadas de sus padres. Luego se repartían los frutos a partes iguales.
– Un buen día, el hermano casado no podía dormir. No me parece justo. Yo estoy casado, tengo esposa, tengo hijos. Tengo seguridad para mi futuro. Mi hermano vive solo, sin nadie que pueda apoyarle en su vejez. Se levantó, cargó sobre sus hombros un saco de grano y lo vació en el granero del hermano. Y así hizo durante varias noches consecutivas.
– El hermano soltero tampoco podía dormir. No me parece equitativo. Mi hermano está casado, tiene hijos que alimentar y educar y tiene esposa. Se levantó de la cama, cargó un saco de grano y lo fue a vaciar en el granero del hermano casado.
– Hasta que un día coincidieron juntos en el mismo granero, cada uno echando grano en el del otro. Pasado el tiempo, murieron ambos hermanos, el pueblo se enteró de la generosidad de ambos y tomaron una decisión: ya que el granero había sido lugar de tanto amor y generosidad, ¿qué mejor sitio para construir un templo? Y donde antes había sido granero, ahora se levanta una bella Iglesia.

Una Iglesia construida sobre el terreno testigo fiel del amor de unos hermanos.
– Hay muchas maneras de construir Iglesia.
Exigiendo que las urbanizadoras dejen un terreno para el culto, o comprando el terreno a precios elevadísimos. Donde mejor se construye una Iglesia es donde hay amor.
– Donde mejor se construye la Iglesia es donde dos hombres son capaces de encontrarse en el amor y la generosidad fraterna. Ese amor no solo vale para levantar las paredes del templo, sino que es semilla de una Iglesia viva.

– Todos construimos en la vida.
Construimos familia, construimos mundo y construimos Iglesia. ¿Dónde edificamos realmente nosotros? Si quieres construir sobre sólido es preciso que construyas sobre el amor.
– Estamos llamados a construir el mundo.

La vida se construye firme y sólida cuando se construye sobre la preocupación de los unos por los otros. La preocupación por la seguridad de los demás.
El mundo se construye bien, firme y seguro, cuando se edifica sobre el lugar donde los hombres preocupados por los demás, nos encontramos, sin saberlo, con nuestras espaldas cargadas con nuestro trigo dispuestos a vaciarlo en el granero del hermano.

Clemente Sobrado C. P.

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