Bocadillos espirituales para vivir el Tiempo Ordinario: Sábado de la 22 a. Semana – Ciclo B

“¿Por qué me llamáis: “Señor, Señor y no hacéis lo que digo? El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra, os voy a decir a quien se parece: se parece a uno que edificaba una casa: cavó y ahondó los cimientos sobre roca…” (Lc 6,43-49)

Es fácil recitar el Credo en la Iglesia.
Y vivir sin Credo cuando luego salimos.
Es fácil rezar “Señor, Señor”.
Al fin y al cabo no pasan de simples palabras.
Pero luego ¿Hacemos lo que él nos dice?”
La oración de palabras, pero sin compromiso.

Rezamos mucho.
Tenemos que reconocer que hoy rezamos más que ayer.
Por más que muchos digan que hoy se reza menos.
Pero ¿en qué consiste nuestra oración?
En recitar palabras, ¿decir “Señor, Señor”?
¿Y cuáles son las consecuencias de nuestra oración?

Jesús nos habla de un nuevo estilo de oración:
Oramos cuando escuchamos su palabra.
Oramos cuando anunciamos su palabra.
Pero la verdadera oración consiste en
“hacer lo que él nos dice”.
La verdadera oración es darle vida a su palabra.
La verdadera oración es hacer vida lo que oramos.
La verdadera oración es convertir en estilo vida lo que rezamos.
La verdadera oración es escuchar su Palabra y hacerla vida en nuestra vida.
¿De qué sirve rezar mucho si luego seguimos viviendo a nuestro aire?
¿De qué sirve rezar muchos rosarios si nuestra vida no cambia?
¿De qué sirve rezar muchos Padre nuestros, si luego seguimos enemistados con nuestros hermanos?
¿De qué sirve decirle “hágase tu voluntad” si luego seguimos haciendo la nuestra?
¿De qué sirve rezar “venga a nosotros tu reino”, si luego seguimos actuando como el mundo?
¿De qué sirve reza “danos el pan de cada día”, si luego no somos capaces de dar de nuestro pan al que tiene hambre?
¿De qué sirve rezar “perdónanos nuestras ofensas”, si nosotros no perdonamos y seguimos sin hablarnos con nuestros hermanos?
¿De qué sirve reza “no nos dejes caer en la tentación”, si luego nosotros no somos capaces de dejar de abrir esos programas basura que nos mandan por Internet?

Jesús nos habla:
De una oración que convierte su palabra en vida nuestra.
De una oración que hace de su palabra la roca sobre la que construimos nuestra vida.
De una oración que hace de su palabra la roca de nuestro amor conyugal.
De una oración que hace de su palabra la roca sobre la que construimos nuestro bautismo.
De una oración que hace de su palabra la roca sobre la que construimos nuestra vida cristiana.
De una oración que hace de su palabra la roca sobre la que construimos nuestra vocación.

Nos habla de una oración que es mucho más que palabras.
Nos habla de una oración que transforma nuestra vida en su Evangelio.
Que Jesús no nos diga lo que dijo a los fariseos: “esta generación me honra con los labios, pero su culto está vacío”.
Y lo que llena ese vacío en una vida en coherencia con lo que rezamos.
No nos quejemos de que Dios no escucha nuestra oración.
Preguntémonos si convertimos nuestra oración en vida.

Clemente Sobrado C. P.

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