Bocadillos espirituales para vivir el Tiempo Ordinario: Viernes de la 26 a. Semana – Ciclo B

“¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que s han hecho en vosotras, tiempo ha que, sentados en saco y ceniza, se habrían convertido. Por eso, en el Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras”. ( Lc 10,13-16)

¿Una amenaza?
¿Una llamada de atención?
¿Una llamada a la responsabilidad?
¿Una llamada a saber aprovechar las oportunidades?

No todos tenemos las mismas oportunidades.
No todos tenemos las mismas posibilidades.
No todos tenemos los mismos servicios.

Por eso también las respuestas pueden ser distintas.
Pero las respuestas no siempre responden a las posibilidades.
Hay demasiadas posibilidades perdidas.
Y hay pequeñas posibilidades muy bien aprovechas.

Es cierto que Dios ofrece las mismas oportunidades a todos.
Pero en realidad no todos participan de las mismas.
En mi Parroquia tenemos once Misas los domingos, incluida la capilla de las Siervas de María. Mientras tanto, en cantidad de zonas tienen por las justas una misa, y en otras ninguna.
Por eso me resulta chocante cuando alguien me dice “no he venido a Misa por falta de tiempo”. Es la disculpa más fácil y que mejor nos justifica.

Dios nos juzgará a todos, pero no en “Sociedad Anónima”.
A cada uno nos juzgará según las oportunidades y posibilidades de que hemos disfrutado.
¿Juzgará de igual manera a quienes tienen que vivir bajo cuatro esteras, todos mezclados, que a quienes disponen de una gran mansión, cada uno con su cuarto y con su baño?
¿Juzgará de de igual manera a aquellos que tienen todos los servicios espirituales a mano, que a aquellos que ven al Cura una vez al año y eso por las fiestas patronales donde la mayoría está que no se tiene en pie de borrachos?

Esta advertencia de Jesús es una llamada a cómo utilizamos los dones humanos y espirituales que Dios nos regala a cada uno.
Es una advertencia a que las oportunidades no se pierdan, cuando otros las están esperando.
Es una advertencia a que las posibilidades no caigan en el vacío, cuando otros les darían mejor uso.
Es una advertencia a quienes disponemos de los medios de gracia, cuando otros carecen de ellos.

¿Eres libre? Piensa cómo usas tu libertad que es toda una responsabilidad.
No todos son libres.
¿Eres rico? Piensa cómo usas tus riquezas que son una responsabilidad.
No todos son ricos, abundan los que no tienen nada.
¿Tienes fe? Piensa cómo usas tu fe, porque es todo un compromiso.
No todos tienen la gracia de creer.
¿Eres un bautizado? Piensa cómo usas tu Bautismo que es toda una responsabilidad en la vida.
No todos han recibido el bautismo.
¿Eres un llamado del Señor? Piensa cómo vives esa llamada que es toda una exigencia a consagrarte a él.
No todos han sido llamados como tú.

Por eso, ¿quién se atreve a creerse mejor que los demás?
¿Qué sabes tú de los dones y posibilidades de gracia del otro?
Puede que muchos “buenos” tengamos mucho de Cafarnaún y Betaida.
Puede que muchos “malos” tengan mucho de Tiro y Sidón.
Todo depende de la respuesta de cada uno.
Todo depende de las posibilidades de cada uno.

Clemente Sobrado C. P.

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