Señor de los Milagros

Hoy, en el Perú celebramos esa fiesta tan tradicional y tan entrañable para el pueblo de Dios, del Señor de los Milagros.
Aquí, todo lo que suene a milagro tiene abiertos los corazones.
Aquí, todo lo que suene a milagro siempre será bienvenido.
Aquí, todo lo que suene a milagro se gana el corazón de todos.
Por eso, la festividad del Señor de los Milagros está tan metida en el corazón del pueblo.

Señor de los Milagros de San Isidro, Virgen del Pilar

Señor de los Milagros de San Isidro, Virgen del Pilar

Ante la impotencia en la que vive la mayoría de la gente, lo único que le queda es esperar un milagro.
Ante situaciones dolorosas que no encuentran respuesta en ninguna parte, solo le queda esperar el milagro.
Por eso, el Señor de los Milagros:
Tiene tanta aceptación.
Tiene tantos seguidores.
Tiene tanta devoción.
El Señor de los Milagros es el único en el Perú que no necesita propaganda para conseguir votos.
El Señor de los Milagros es el que único capaz de congregar cientos de miles sin poner ni un solo afiche de propaganda.
Quisieran nuestros políticos tener ese jale de arrastre de las masas.
Quisieran nuestros políticos tener esa atracción y aglomeración de la gente.
Quisieran nuestros líderes religiosos tener esa convocatoria del Señor de los Milagros.

Pero ¿quién es ese Señor de los Milagros?
Si nos fijamos bien en el cuadro de las Nazarenas y que sacamos unas cuantas veces por nuestras calles no es sino:
El Señor Crucificado.
El Señor colgado de la Cruz.
El Señor que muere dando su vida por nosotros.

De ahí que, uno se pregunta:
¿Cuál es el verdadero milagro del Señor de los Milagros?
La respuesta es clara:
No es el Señor que nos curó de esta o aquella enfermedad.
No es el Señor que no concedió esta o aquel favor.
Sino el Señor que “nos amó hasta dar su vida por nosotros”.
El mayor de todos los milagros es el “milagro del amor”.
Tal vez, el milagro en el que apenas si reparamos.
No hay mayor milagro que “amar”.
No hay mayor milagro que “dar la vida por los demás”.
No hay mayor milagro que “morir por los demás”.

No se trata de la “idolatría” a una imagen, como muchos suelen afirmar.
No se trata de la “idolatría” a las imágenes.
Se trata de una imagen:
Que nos recuerda a todos cómo nos ama Dios.
Que nos recuerda a todos cómo Dios es capaz de amarnos hasta dar su vida.
Que nos recuerda a todos cómo tenemos que amar al hermano.
Que nos recuerda a todos que ser cristiano no es hacer cosas sino amar.
Que nos recuerda a todos que ser cristiano es creer en el amor.
Que nos recuerda a todos que ser cristiano es creer que lo esencial es amar.

La Procesión del Señor de los Milagros debiera ser:
La Procesión de los que hemos descubierto el amor.
La Procesión de los que queremos amar a todos sin distinción.
La Procesión de los que queremos comprometernos a amar como El nos ama.
La Procesión de los que queremos un mundo, no de enemistades y rencores.
Sí la Procesión de los que creemos que la verdadera solución de nuestros problemas es amarnos.

No es la Procesión de la “idolatría”.
Tiene que ser la “Procesión de la supremacía del amor”.
La supremacía del Amor de Dios a los hombres.
La supremacía del amor de los hombres a Dios y a los hombres.

Clemente Sobrado C. P.

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