Bocadillos espirituales para vivir el Adviento: La Inmaculada Concepción

Inmaculada Concepción

“El Ángel entrando en su presencia, dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El Ángel le dijo.”No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios”. (Lc 1,26-38)

Hoy tenemos el gran acontecimiento de la Apertura del Año Jubilar de la Misericordia:

“Es por esto que he anunciado un Jubileo Extraordinario de la Misericordia como tiempo propicio para la Iglesia, para que haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes. El Año Santo se abrirá el 8 de diciembre del 2015, solemnidad de la Inmaculada Concepción. Esta fiesta litúrgica indica el modo de obrar de Dios desde los albores de nuestra historia… Por eso pensó y quiso a María santa e inmaculada en el amor, para que fuese la Madre del Redentor. Dios responde con la plenitud del perdón, La misericordia siempre será más grande que cualquier pecado y nadie podrá poner límite al amor de Dios que perdona. En la fiesta de la Inmaculada Concepción tendré la alegría de abrir la Puerta Santa. En esta ocasión será una Puerta de la Misericordia, a través de la cual cualquiera que entrará podrá experimentar el amor de Dios que consuela, que perdona y ofrece la esperanza”. (Bula n.3)

María, no es solo la “mujer y la madre de la Navidad”.
María es también el mejor camino hacia la Navidad.
María es la mujer como el Evangelio de la Navidad.
María es la mujer que nos traduce los planes de Dios que se hace Navidad.
La figura de María expresa toda una serie de rasgos que nos ayudan a mirar hacia la Navidad con los ojos de Dios.

Un primer rasgo.
Dios se sale del Templo.
Comienza su caminar por la historia al margen del Templo.
Dios se comienza a encarnar fuera del Templo y de lo sagrado.
En un pueblo olvidado de la Galilea.

Un segundo rasgo:
Dios no escoge a los personajes del templo.
No escoge ni a los Sumos Sacerdotes ni a los sacerdotes.
Dios se busca a una mujer del pueblo.
Dios se busca a una mujer sencilla, desconocida, una más del pueblo.
Dios valora la vida secular, a esa vida llamada “consagrada a lo sagrado”.
La vida de María no está dedicada a lo sagrado sino a lo mal llamado “profano”.
Me atrevería a decir que “Dios no comienza en el altar sino entre pucheros”.
Como dirá Bruno Forte, “se inicia una nueva economía”.
“No se trata ya de la “piedad” tradicional del lugar santo, de la sacralizad; es la economía que empieza en lo profano, en lo que es despreciable por los hombres y considerado por ellos vil y humilde”.

Un tercer rasgo:
La santidad no estaba en el Templo ni en los hombres del Templo.
La santidad estaba en una aldea perdida y en una mujer humilde del pueblo.
El Sacerdote del Templo “duda, no cree y queda mudo”.
La mujer del pueblo no entiende nada, pero cree y se hace disponible.
La “la que le ha caído bien a Dios”, “la llena de gracia” es una mujer del pueblo.

Hay flores bellísimas en la selva que nadie verá jamás.
Allí nace, crecen y allí son la gloria de Dios.
Hay en el pueblo sencillo una mujer, que sin llamar la atención, es la belleza de la gracia llenando el corazón hasta rebosar el corazón humano.
“La llena de gracia” huele a pucheros y humo de cocina.
Y es ahí, en esa cocina donde se revela y manifiesta Dios.
Y es ahí, donde la fe que no entiende se fía de la Palabra de Dios.
Y es ahí, donde la fe se hace disponibilidad a la gratuidad de Dios.
Y donde la Palabra se hace carne en el seno virginal de una mujer aldeana.

Los comienzos de la nueva economía de Dios comienzan donde terminará revelándose plenamente en Navidad.
La encarnación comienza en un pueblo marginado.
La Navidad tendrá lugar en un establo de pastores a las afueras del Belén.
La encarnación comienza por creer en la palabra de Dios.
En la Navidad comenzará por creer en un niño en un pesebre.
La encarnación comienza por decir un sí creyente a lo que no se comprende.
La Navidad se convertirá en expresión de fe en un niño, que tampoco deslumbra de divinidad, sino envuelto en humanidad.

La Encarnación, como la Navidad, rompen todos nuestros esquemas humanos.
Dios no necesita de grandes cosas.
Dios camina mejor a través de la gente sencilla, la pobreza de un pueblo, la pobreza de un pesebre.
María será la “madre de los pobres, siendo la madre de Dios pobre”.
La Navidad será “el nacimiento de Dios pobre en la pobreza humana”.

Clemente Sobrado C. P.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s