Bocadillos espirituales para vivir el Adviento: Miércoles de la 2 a. Semana – Ciclo C

“Exclamó Jesús: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera”. (Mt 11,28-30)

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados

Todos esperamos el fin de semana para descansar.
Pero resulta que el lunes estamos más cansados que el viernes por la noche.
Es que, en realidad, ya no sabemos descansar.
Sencillamente cambiamos de trabajo, pero no descansamos,
Porque si durante la semana no tenemos tiempo para nosotros, tampoco logramos un tiempo libre y de descanso el fin de semana.
Personalmente me suele causar curiosidad cuando me dicen: “Padre, no he ido a Misa el domingo, porque he tenido que hacer todo lo que no hice durante la semana”.

Vivimos físicamente cansados.
Vivimos psicológicamente cansados.
Vivimos espiritualmente cansados.
“Estoy tan cansado que no tengo ni ganas de rezar”.
Vivimos la cultura del cansancio.
Bueno, debo reconocer que los fines de semana son para mí los de mayor cansancio porque me paso el día celebrando misas y confesando.

Hay un cansancio que es fruto del trabajo.
Pero hay un cansancio que es fruto de no dedicarnos un tiempo a nosotros mismos.
Los sociólogos hablan hoy de “cómo utilizar el tiempo de ocio”.
Pero ¿dónde está ese tiempo si nos estamos moviendo constantemente?

Todos necesitamos un tiempo de descanso físico.
Pero también un descanso psicológico y espiritual.
Un tiempo para estar con nosotros mismos.
Un tiempo para estar con Dios.
Un tiempo para dialogar con nosotros mismos.
Un tiempo para dialogar con Dios.
Un tiempo “sin hacer nada”.
Es importante el trabajar.
Pero tan importante es regalarnos un tiempo sin hacer nada.

Tan importante es el “hacer” como el “no hacer nada”.
Tan importante es el “cansarnos” como el “descansar”.
Jesús mismo nos invita a descansar a cuantos estamos “cansados y agobiados”.
Ese tiempo de ocio, de descanso no es un tiempo inútil.
Es un tiempo para sentarnos con la familia.
Es un tiempo para jugar con los niños.
Es un tiempo para pasear con la esposa.
Es un tiempo para encontrarnos con nosotros mismos.
Es un tiempo para encontrarnos con Dios y escucharle sin decirle nada.

Encontrarme conmigo mismo me oxigena interiormente.
Encontrarme con los míos, me distrae y distensiona.
Encontrarme con Dios, es poner paz en mi corazón.
Encontrarme con Dios, es sentir la paz del espíritu.
Quedarnos un rato solas con nosotros mismos nos oxigena.
Quedarnos un rato a solas con Dios nos regala su paz y tranquilidad.
Dios no nos carga de cosas.
Dios nos alivia y serena nuestro espíritu.
Dios es paz, es consuelo, es serenidad.

¿Estas cansado y fatigado?
Regálate un rato sin hacer nada y respirando fuerte.
¿Estás cansado y fatigado?
Regálate un rato de silencio escuchando en tu corazón a Dios.
¿Estás cansado y fatigado?
Vete al Sagrario. No digas nada. Simplemente escucha una voz secreta que te dice: “gracias por venir, yo te amo”.

Clemente Sobrado C. P.

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