Bocadillos espirituales para vivir el Adviento: Jueves de la 3 a. Semana – Ciclo C

“Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán. Abrahán engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos… Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David a la deportación a Babilonia, catorce, y desde la deportación a Babilonia hasta el Mesías, catorce”. (Mt 1, 1-17)

Mateo comienza por presentarnos a Jesús. Y comienza por su árbol genealógico humano. Una genealogía de difícil lectura, no apta para tartamudos.
Pero una genealogía en la que Mateo trata de demostrarnos:
Cómo Jesús se inserta en toda nuestra historia.
Cómo Jesús es parte de nuestra historia.
Cómo Jesús asume toda nuestra historia.

Genealogía de JesúsEl árbol genealógico de Jesús es profundamente humano y divino.
Un árbol en el que hay santos, pecadores, adúlteros, etc.
Un árbol en el que no todo son frutos de santidad.
Sino que Dios no tiene reparos en asumir nuestra historia real.
Con su santidad.
Con sus debilidades.
Con sus pecados.
Jesús llega a nosotros a través de grandes santidades.
Jesús llega a nosotros a través de grandes infidelidades.
Jesús llega a nosotros a través de grandes pecados.

Dios no tiene ascos en enviarnos a su Hijo por caminos incluso de pecado.
Dios no tiene ascos en que la genealogía de su Hijo esté manchada y sucia.
Dios no tiene ascos en llegar hasta nosotros por caminos embarrados.
Dios no tiene ascos en llegar hasta nosotros por el camino de los malos.
Dios no tiene ascos en llegar hasta nosotros por caminos torcidos de pecado.

Dios se sirve de los santos para llevar a cabo su obra.
Dios se sirve de los buenos para llevar a cabo su obra.
Dios se sirve de los malos para llevar a cabo su obra.

Nosotros somos demasiado sensibles a que alguien manche nuestro nombre.
Dios no tiene reparos en que el nombre de su Hijo aparezca manchado.
No todos los caminos son autopistas.
También hay caminos que empedrados.
También hay caminos carrozables.
Lo importante es llegar a la meta, por más que el camino haya sido malo.

Dios no nos salva desde fuera de la historia real.
Dios nos salva a través de nuestra historia.
Dios nos salva incluso a través de los pecados de los hombres.
Puede que sienta mi vida manchada.
Y no por ello Dios me ha dejado y abandonado.
Puede que sienta que mi pasado ha sido de pecado.
Para Dios todavía sigo siendo una posibilidad.

La genealogía de Jesús es una invitación:
A aceptar la historia como es.
A aceptarme a mí mismo como soy.
A aceptar a los demás como son.
Porque todos seguimos siendo posibilidades de Dios.
Porque todos seguimos siendo instrumentos de Dios.

Por eso, Señor:
No te pido me hagas grande.
No te pido sobresalir.
Ni sentirme más que los demás, sino aceptarlos como son.
Te pido me concedas la gracia:
De ser yo mismo.
El que tú quieres que sea.
El que soy de verdad.
Con mis virtudes y cualidades.
Con mis defectos, con mis éxitos y fracasos..
Que sepa reconocer tus dones.
Que sea agradecido a tus regalos.
Que los ponga en circulación.
No soy más por creerme más.
Déjame ser desde mi pobreza:
Lo que soy y quieres que sea.

¡Felicidades, Papa Francisco, en tu cumpleaños!

Clemente Sobrado C. P.

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