Bocadillos espirituales para vivir el Adviento: Jueves de la 4 a. Semana – Ciclo C

Benedictus Zacarias“Zacarías, padre de Juan, lleno del Espíritu Santo profetizó diciendo: “Bendito sea el Señor Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo; según lo había predicho desde antiguo por boca de su santos profetas”. (Lc 1, 67-79)

María, en su Magnificat canta las maravillas que Dios ha hecho en ella.
Pero María mira ya con los ojos nuevos del Nuevo Testamento.
Hace memoria de lo que el todopoderoso ha realizado en su vida.
Pero también mira al futuro, pensando cómo a partir de ahí todas las generaciones se regocijarán en esas maravillas de Dios.
Y a la vez, siente que Dios tiene preferencias por los pobres y humildes.
Mientras que a los “poderosos los despide vacíos”.

Zacarías vive una espiritualidad mezcla de lo antiguo y lo nuevo.
Sigue pensando en el Dios “propiedad de Israel”.
Sigue pensando que la salvación “que nos libra de nuestros enemigos”.
Sigue pensando en una salvación que no libra “de la mano de los que nos odian”.
Sigue pensando que Dios anuncia que “libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos” como condición para “servirle en santidad y justicia”.

Pero, a la vez, como que el hijo que acaba de nacer:
Será “profeta del Altísimo”.
“Irá delante del Señor preparando sus caminos”.
“Anunciando la salvación y perdón de los pecados”
Porque la “entrañable misericordia de Dios, nos visitará de lo alto”.
“Iluminará las vidas que viven en tinieblas”.
“Guiará nuestros pasos por el camino de la paz”.

El Magnificat de María es el himno y cántico a lo nuevo.
El Benedictus de Zacarías es el himno de las antiguas esperanzas.
Comienza a ver que una nueva aurora está amaneciendo.
Pero todavía como cumplimiento de antiguas promesas.

El Magnificat mira con ojos de universalidad.
El Benedictus mira todavía con ojos de miopía espiritual.
El Benedictus mira todavía a los enemigos, a los que odian al pueblo.
La redención todavía queda reducida a liberarnos de los enemigos.
En tanto que el Magnificat mira la redención como renovación y cambio de mentalidad.

Zacarías está en el puente entre el ayer y el hoy.
María es el comienzo de lo nuevo.
Zacarías es la víspera de la Navidad.
María es la Navidad.
Zacarías es el profeta del pasado.
María es la profetisa que anuncia y hace realidad el presente y el futuro.

Por eso, nuestra experiencia hoy:
Tiene que ser experiencia de siglos de espera.
Pero tiene que ser experiencia de lo nuevo.
María tiene que ser la luz que alumbrará esta noche la luz de la primavera de la salvación.

Es importante recordar el pasado, porque nos hace gozar el presente.
Es importante recordar la promesa, porque nos hace disfrutar de su cumplimiento.
Es importante recordar el ayer, porque nos hace valorar el amanecer de hoy.

Que nuestra oración:
No sea para liberarnos de “nuestros enemigos”.
Sino para hacerlos a “todos amigos”.
No sea para que los “demás no nos odien”.
Sino para que todos “nos amemos”.
No sea para que Dios se preocupe “solo de nosotros”.
Sino para que Dios sea la salvación “de todos”.

A todos mis mejores deseos para esta Nochebuena.
A todos mis mejores deseos para que “le reconozcamos”.
A todos mis mejores deseos para que “le recibamos en nuestra casa”.
Que sea una Nochebuena, porque “nos ha nacido un salvador”.
Que sea una Nochebuena, porque “Dios ya es un Niño, Palabra de Dios”.

¡Feliz Nacimiento de Jesús!

Clemente Sobrado C. P.

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