Bocadillos espirituales para vivir la Cuaresma: Miércoles de la 1 a. Semana – Ciclo C

Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación”. (Lc 11,29-32)

Yo espero que Jesús hoy no se caliente con nosotros.
Porque no quisiera que nos dijese que somos una “generación perversa”.
Que somos una generación jorobada todavía lo entiendo.
Pero lo de “perversa” ya no me gusta.

Yo sé que somos bien parecidos a aquellos a quienes Jesús se dirige.
le pedimos signos para creer en él.
le pedimos señales que lo hagan creíble.
Yo sé que también nosotros, con frecuencia, nos cabreamos con él porque no hace los signos que nosotros quisiéramos.

El Papa Francisco comenta este texto en una de sus homilías y lo llama ‘síndrome de Jonás’
“Hay que luchar contra el “síndrome de Jonás” que nos lleva a la hipocresía de pensar que para salvarnos son suficientes nuestras obras. El santo padre advirtió acerca de “una actitud de perfecta piedad”, que sigue la doctrina pero no se ocupa de la salvación de la “pobre gente”.
El “síndrome de Jonás” y la “señal de Jonás”. El papa Francisco añadió: Jesús, en el evangelio de hoy habla de una “generación perversa”. Su palabra es muy dura. Estas personas, por cierto, “le pedían signos” y Jesús les responde que sólo se les dará “la señal de Jonás”.
Existe sin embargo, advirtió el papa, el “síndrome de Jonás”. El Señor le pidió que fuera a Nínive, y él huye. Jonás, “tenía las cosas claras”: “la doctrina es ésta”, “se debe hacer esto” y los pecadores “que se las arreglen, yo me voy”.
Los que “viven de acuerdo con este síndrome de Jonás”, añadió Francisco, Jesús “los llama hipócritas , porque ellos no quieren la salvación” de la “pobre gente”, de los “ignorantes ” y “pecadores”:
“El ‘síndrome de Jonás’ no tiene el celo por la conversión del pueblo, busca una santidad de ‘tintorería’, toda hermosa, bien hecha, pero sin aquel celo de ir a predicar al Señor”.

El problema está ahí:
Sabemos que diariamente hace signos de credibilidad.
Diariamente hace señales que lo revelan y manifiestan su misericordia.
Pero el problema no es él.
El problema somos nosotros que le pedimos los signos que a nosotros nos interesan. Y que no son precisamente los que le identifican.
Le pedimos los signos de que nos cure de nuestras dolencias.
de que nos consiga un trabajo de gerentes.
de que nos aumenten los sueldos.
de que nos asciendan como a los otros.
Hasta le pedimos que nos consiga un novio, pero con plata.
Algo así como si El tuviese una de esas Agencias de novios.

Jesús se siente decepcionado.
El verdadero signo de Jesús será el de Jonás que predica la conversión.
El verdadero signo de Jesús será estar tres días en el sepulcro y resucitar.
El verdadero signo de Jesús será su muerte en la Cruz.
El verdadero signo de Jesús será el dar su vida por los demás.

Pero esos signos a nosotros no nos van. Y ahí está nuestro problema.
No aceptar los signos que Dios nos revela y manifiesta.
No aceptar los signos que Dios quiere que nosotros reconozcamos.
Además, los signos que Dios nos envía tienen una finalidad:
Nuestra conversión. Nuestro cambio.
Eso fue lo que hizo Jonás.
Pese a que Jonás no estaba muy conforme, Nínive se convirtió.
Jonás se resiste a predicar a Nínive. Y para colmo, se resiste porque conoce el corazón de Dios y sabe que los va a perdonar.
“Ya lo decía yo” exclama Jonás cuando Ninive se convierte y hace penitencia.

¿No será también esta una señal para muchos de nosotros que no quisiéramos que otros cambiasen?
¿No será también esta una señal para muchos de nosotros que quisiéramos que el amor de Dios fuese exclusivo para nosotros?
Jonás se llevó una gran decepción con el cambio de Nínive.
Es posible que también nosotros no llevemos demasiados engaños, pensando que tenemos la exclusiva, y mientras tanto son los que están fuera los que descubren el mensaje d Dios.

Señor: No quiero imponerte yo señales.
Señor: Quiero reconocer las tuyas.
Señor: No quiero sentirme dueño de corazón.
Señor: dame la alegría que los ninivitas de hoy escuchen tus llamadas y se conviertan.

Clemente Sobrado C. P.

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