Bocadillos espirituales para vivir la Cuaresma: San José

San José“María estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: “José, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella vine del Espíritu Santo. Cuando José despertó, hizo lo que le había mando el ángel del Señor”. (Mt 1, 16.18-21.24)

Previa a la Pasión del Señor, celebramos la “pasión de su padre adoptivo”.
Porque, la encarnación de Jesús fue sin duda como “la pasión de José, esposo de María”.
Momentos de angustia.
Momentos de duda.
Momentos de oscuridad en su corazón.
Momentos de pura fe en la palabra de Dios.

La encarnación de Jesús tiene mucho de “pasión anticipada”.
María no entiende los caminos de Dios.
María no entiende lo que puede ser una maternidad virginal.
María no entiende lo que Dios pide de ella.
María se fía de la “Palabra de Dios” sin poder comprenderla.
“He aquí la esclava del Señor”.
“Hágase en mí, según tu palabra”.

Tampoco José entiende lo que está sucediendo.
Tampoco él entiende el lío en que Dios le ha metido.
Tampoco él entiende una gestación que no sea fruto de una relación esponsal.
Tampoco él entiende un embarazo fruto del Espíritu Santo.
Tampoco él entiende que le estén haciendo padre de un hijo que no es suyo.

Pero, ¡cuánta nobleza en su corazón!
José no es de los que buscan el escándalo.
“José era justo y no quería denunciarla”.
José no es de los que pretende exponer a María al riesgo de ser adúltera.
José no es de los que se deja llevar de sus sentimientos humanos defraudados.
José no es de los que comienza por acusarla de adulterio.
José es de los que serenamente prefiere el silencio.
José es de los que serenamente prefiere el abandono callado y silencioso.
José es de los que prefiere perder su propia reputación en el abandono a favor de la reputación de María.
José, termina como María, olvidándose de las condiciones humanas, y de la lógica humana, también él termina siendo “el esclava del Señor” diciendo “hágase en mí, según palabra”.
Como a María, también Dios le dice: “No temas, José”, “no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer”.

En la vida:
No todo se puede explicar con la razón.
No todo se puede explicar con la lógica humana.
No todo se puede entender.

En la vida hay demasiados momentos:
En los que solo cabe el silencio, en vez del alboroto.
En los que solo cabe la serenidad, en vez de la precipitación.
En los que solo cabe renunciar a los propios sentimientos.
En los que solo cabe esperar a que hable Dios.
En los que solo cabe fiarse de Dios sin comprender conocer el “por qué ni el cómo”.
Porque esa es la fe.
Escuchar con el corazón.
Guardar silencio.
Fiarse de Alguien.
Decir que sí a Dios, aunque no entendamos nada.

Hay hombres importantes no por lo que hacen sino por lo que son en el corazón.
Hay hombres que son grandes no por sus grandes ideas.
Sino por aceptar la lógica de Dios que termina siendo la ilógica humana.
José fue el hombre humilde del barrio como carpintero.
Pero José fue grande por ser el “hombre de la fe”.

José: enséñanos a ser nobles de corazón.
José: enséñanos a ser grandes de corazón.
José: enséñanos a ser grandes en la fe.

Clemente Sobrado C. P.

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