Bocadillos espirituales para vivir la Pascua: Lunes de la Octava de Pascua – Ciclo C

“Las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: “Alegraos”. Ellas se le acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo: “No tengáis miedo: id a comunicara a mis hermanos que vayan a Galilea, allí me verán”. (Mt 28,8-15)

El papa Francisco destacó el papel “fundamental” que las mujeres tuvieron en el anuncio de la Resurrección y cómo Dios las eligió para dar el primer testimonio, a pesar de que según las leyes de entonces no podían dar “testimonios fiables”.
Subrayó la importancia de esta decisión pues “si hubiera sido un hecho inventado, no se habría dejado al testimonio de las mujeres”.
Ellas “son impulsadas por el amor y saben recibir este anuncio con fe: creen e inmediatamente lo transmiten, no se lo guardan para sí. La alegría de saber que Jesús está vivo, la esperanza que llena sus corazones no se puede contener. Esto debería suceder también en nuestra vida“, añadió.
De nuevo las mujeres, eso que llamamos “sexo débil”.
De nuevo madrugadoras.
Siempre anticipándose a los Discípulos, el “sexo fuerte”.
De nuevo las mujeres, que siempre van por delante porque su corazón tiene prisas.
De nuevo las mujeres, “noticia de la Pascua”
De nuevo las mujeres, lleno el corazón de alegría.
De nuevo las mujeres portadoras del anuncio pascual a los Discípulos.

Es el primer milagro de la Pascua.
La mujer, la que no tenía palabra en la sociedad es la que anuncia la Pascua.
La mujer, la que no era testigo válido, ahora es testigo de la Pascua.
La mujer, la última llanta del coche, es ahora la paloma mensajera de la Pascua.
La mujer, a la que nadie cree, es ahora la primera en llevar la buena noticia a los Discípulos que no se atreven a dar cara y viven encerrados.

¿Por qué hemos excluido a las mujeres de la Iglesia?
¿Por qué las hemos privado de hablar en la Iglesia?
¿Por qué las hemos hecho pasivas en la Iglesia?
¿No son ellas las primeras en ser los testigos pascuales?
¿No serán también ellas las que ven primero en la Iglesia?
¿No serán también ellas las que han de ser escuchas primero en la Iglesia?

“Un mundo donde las mujeres son marginadas es un mundo estéril porque las mujeres no solo llevan la vida sino que nos transmiten la capacidad de ver más allá, nos transmiten la capacidad de entender el mundo con ojos distintos, de escuchar las cosas con un corazón más creativo, más paciente, más tierno”. (Papa Francisco)

Una Iglesia sin la voz femenina, es una Iglesia que todavía duerme.
Una Iglesia sin la voz femenina, es una Iglesia que no sabe anticiparse.
Una Iglesia sin la voz femenina, es una Iglesia sin anuncio de Pascua.

Jesús sale al encuentro, primero de las mujeres.
Jesús es el primero que ofrece su saludo pascual a las mujeres.
Jesús es el primero que les dice que “no tengan miedo”.
Son ellas las primeras en abrazar los pies del resucitado.

La mañana pascual tiene rostro femenino.
La mañana de Pascua tiene voz femenina.
La mañana de Pascua tiene corazón femenino.
Ese rostro y esa voz y ese corazón femenino que necesita mi Iglesia.
Ese rostro que haga más femenina y maternal a la Iglesia.
Esa voz que haba más dulce el anuncio del Evangelio.
Ese corazón que haga más tierna a la Iglesia.

Los hombres solemos tener más miedo al cambio.
Las mujeres se adelantan y madrugan más para ver antes el futuro.
Las mujeres se adelantan y tienen menos miedo a la novedad pascual.
Por eso, también son ellas las primeras que nos hablan de Dios.
Por eso, también son ellas las primeras que siembra la fe en el corazón del hijo.
Por eso, también son ellas las primeras que nos enseñan a hablar con Dios.

Si Jesús se apreció primero a las mujeres ¿por qué nosotros las marginamos?
Si Jesús habló primero a las mujeres, para que anunciasen su Resurrección a los hombres, ¿por qué nosotros las silenciamos tanto en la Iglesia?
¿Por qué entonces nosotros las dejamos en un segundo plano?
¿Por qué nosotros les ponemos limitaciones que Jesús resucitado no puso?

Mujeres, seguid siendo vosotras las que nos regaláis con la alegría pascual también hoy.
Mujeres, seguid siendo vosotras las que nos regaláis hoy el rostro femenino de Dios.
Gracias, por ser mujeres.
Y gracias porque os despertáis antes y os ponéis en camino primero.

Clemente Sobrado C. P.

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