Bocadillos espirituales para vivir la Pascua: Martes de la 6 a. Semana – Ciclo C

“Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, con también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto”. Felipe le dice: “Señor, muéstranos al Padre y nos basta”. (Jn 14,6-14)

En el Perú hoy se celebra la “Veneración de la santa Cruz”. Los que quieren reflexionar sobre esta fiesta, pueden hacerlo leyendo el 14 de septiembre. Nosotros vamos a utilizar la liturgia universal de la Iglesia. La memoria los Apóstoles Felipe y Santiago.

“Muéstranos al Padre y nos basta”.
¡Qué pocas cosas nos bastan!
¿Acaso el poder nos basta para ser felices y realizarnos?
¿Acaso el tener mucho nos basta para ser felices y realizarnos?
¿Acaso los honores nos bastan para ser felices y realizarnos?
¿Acaso el placer nos basta para ser felices y realizarnos a nosotros mismos?

La experiencia diaria nos lo dice:
Cuanto más tengo, más quiero tener.
Nunca tengo lo suficiente, al menos, a la medida de mis deseos.
Nunca subimos tan alto, que no queramos subir más arriba.
Nunca nos sentimos alabados como para sentirnos satisfechos, siempre hay alguien que nos gana en títulos y honores.
Nunca el placer nos satisface más que por un momento.
Al rato siguiente otra vez brotan nuestras ansias y deseos.

Felipe dijo la gran verdad del hombre:
“Muéstranos al padre y nos basta”.
Sólo Dios es capaz de llenar el corazón del hombre.
Sólo Dios es capaz de llenar el alma del hombre.
Sólo Dios es capaz de llenar la vida del hombre.
Sólo Dios es capaz de llenar el pozo de nuestros deseos.
Sólo Dios es capaz de llenar las ansias de felicidad.
Sólo Dios es capaz de llenar las profundidades de nuestro ser.

Me gusta esa canción tan íntima que cantamos en la Iglesia:
“Nada te turbe,
Nada te espante:
Quien a Dios tiene, nada le falta.
Nada te turbe, nada te espante:
Solo Dios basta”.

Entonces uno se pregunta: ¿Y por qué el Dios en el que creo no llena mi vida?
Es posible que nos suceda lo que a los discípulos.
Jesús pensaba que todos ellos habían “visto ya a Dios”.
Jesús daba por hecho que “ya lo conocían”.
Y sin embargo ellos insisten en que “Les muestre al Padre”.

Algo parecido pudiera sucedernos a nosotros.
Creer que conocemos a Dios.
Creer que hemos visto a Dios.
Creer que tenemos a Dios.
Cuando en realidad:
tenemos “ideas de Dios”.
tenemos un “Dios de segunda mano”.
tenemos un Dios al que “sentimos lejano”.
tenemos un Dios que “no vivimos”.
tenemos un Dios para “emergencias”.

Por eso, también nosotros necesitamos pedirle a Jesús cada día:
“Muéstranos al Padre y nos basta”.
Necesitamos descubrir al Padre en la contemplación de Jesús.
Necesitamos descubrir al Padre en la escucha de la Palabra de Jesús.
Necesitamos que sea Jesús quien nos lo haga ver.
Necesitamos que sea Jesús quien nos lo haga sentir.
Necesitamos que sea Jesús quien nos dé esa experiencia viva.

Si logramos “ver a Dios, experimentar a Dios, eso nos “basta”.
De lo contrario seguiremos siendo huérfanos.
Huérfanos que saben tienen un padre, pero al que nunca han conocido.
Y lo más doloroso es acostumbrarnos a vivir sin un padre.
Y peor aún saber que tenemos padre pero no le conocemos.
El creyente no tiene “vocación de huérfano espiritual”.
El creyente tiene “vocación de que Jesús nos muestre al Padre”.
Su Padre y nuestro Padre.

Clemente Sobrado C. P.

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