Bocadillos espirituales para vivir el Tiempo Ordinario: Corpus Christi – Ciclo C

“Despide a la gente, que vaya a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado”. El les contestó: “Dadles vosotros de comer”. Ellos replicaron: “No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío”. (Lc 9,11-17)

Cuerpo de Cristo

Hoy, día del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo.
Hoy, día del hambre en el mundo.
Hoy. día de los estómagos vacíos.
Hoy, día del pan compartido.
Hoy, día del poco pan, capaz de saciar el hambre de cinco mil estómagos vacíos.
Hoy, día donde lo poco compartido llega a muchos.
Hoy, día donde lo poco sacia a muchos y aún sobra.
Hoy, el día del pan.
Hoy, el día del compartir.
Hoy, el día de poner lo poco o lo mucho que tenemos al servicio de muchos.

El día del Cuerpo y la Sangre de Jesús.
El día del Cuerpo de Jesús entregado como pan.
El día de la Sangre de Jesús derramada por todos.
El día de la Eucaristía:
Donde todos estamos invitados a comer el Pan eucarístico.
Donde todos estamos invitados a sentarnos a la misma mesa.
Donde todos estamos invitados a comer del mismo pan.
Donde todos estamos invitados a sentarnos a la misma mesa.
Donde todos estamos a sentirnos hermanos.
Donde Jesús se da como pan a todos sin distinción.
Donde Jesús se da a sí mismo como pan.

El día de la Eucaristía:
Donde todos estamos llamados a tomar conciencia de los que no tienen pan.
Donde todos estamos llamados a tomar conciencia de que el hambre existe.
Donde todos estamos llamados a tomar conciencia de que el hambre de los demás es problema de todos.
Donde todos estamos llamados a tomar conciencia de que lo poco compartido llega a muchos y aún sobra.
Donde todos estamos llamados a tomar conciencia de que somos nosotros quienes “tenemos que dar de comer a los demás”.
Donde todos estamos llamados a compartir lo poco que tenemos.
Donde todos estamos llamados que el hambre de los demás tiene que llamar a nuestra conciencia y a nuestra responsabilidad.

El día de la Eucaristía, que es el día en el que Jesús se “hace pan” y se ofrece para que todos le comamos. No es el dar de lo que nos sobra. Sino el darnos a nosotros mismos.
No tengas miedo a dar.
El mejor pan es el que das a los demás.
El mejor pan es el que llena el estómago de los demás.
El mejor pan serás tú mismo, que como Jesús, se hace pan para todos.

Nunca serás más que cuando te olvidas de ti,
dejas de pensar en ti,
dejas de ser para ti y
te haces todo para los demás,
porque sólo entonces vivirás en y desde el amor.

Sé y vive hoy para los demás.
La luz no es para sí misma.
La luz no necesita ver.
Ella está ahí para que otros vean.
Una luz que sólo alumbrase para sí misma terminaría apagándose.
Y además nadie la vería.

Sé y vive hoy para los demás.
Tu lengua nunca se habla a sí misma.
Sólo sirve para que tú puedas hablar con los demás, contarles tus cosas a los demás, expresarles tus sentimientos, decirles cuánto los amas.
Arriésgate a darte a los demás. Es el único riesgo que bien merece la pena correr. Ese fue el riesgo de Dios.

Sé y vive hoy para los demás.
El perfume no huele mientras está tapado y cerrado en el pomo.
Sólo se le percibe cuando alguien abre el frasco y se lo echa.
Sé y vive hoy para los demás.
¿Temes que así tú no llegues a ser nunca nada? Te equivocas.
Tú no eres más quedándote dentro de ti sino compartiéndote.
El mismo Jesús dice de sí mismo: yo he venido para que tengan vida y una vida abundante. “Yo entrego mi vida… la doy”.

Clemente Sobrado C. P.

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