Bocadillos espirituales para vivir el Tiempo Ordinario: Viernes de la 18 a. Semana – Ciclo C

“Dijo Jesús a sus discípulos: “No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. Si uno se pone de parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo”. (Mt 16,24-28)

Pareciera lógico sentir miedo ante el peligro.
Incluso ante los peligros del cuerpo.
El miedo, en el plano de lo humano, es como una especie de defensa.
Sin embargo, Jesús una de las recomendaciones que nos da a través de sus discípulos, es “No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma”.

Jesús no está hablando de memoria.
Es consciente de que ser creyente no es una broma y que confesar la fe, con frecuencia, implica a tener que afrontar el reto de muchos rechazos, sufrimientos e incluso del martirio.

No siempre será el miedo al martirio.
Puede ser el miedo y la falta de convicción ante las actitudes de la vida.
Puede ser el miedo:
A tener que renunciar a unas riquezas mal adquiridas.
A tener que renunciar a unos puestos a expensas de otros.
A tener que renunciar a un enamorado con el que no puedo vivir mi fe.
A tener que renunciar a un matrimonio con un divorciado pero casado por la Iglesia y que no tiene la declaración e nulidad de la primera unión.
A tener que renunciar a quedarnos solteros porque queremos ser fieles a nuestra fe.
A tener que renunciar a un compromiso que nos condena a la soledad, cuando nosotros sentimos que tenemos derecho a una compañía.
A tener que renunciar a una unión “irregular” que carece de la bendición de Dios.

Jesús es bien claro cuando habla de los riesgos de seguirle a El.
Y puede hacerlo porque, al fin y al cabo, es la misma suerte que le tocó vivir a El.
Porque su Pasión y Muerte tampoco fue una broma de mal gusto.
El fue el primero en dar cara por nosotros pasando por la Pasión y la cruz.

Algo hay en el seguimiento de Jesús:
Que despierta las pasiones de los demás.
Que despierta las violencias del corazón de los demás.
Que despierta las burlas de ser considerados “fundamentalistas” porque hemos decidido ser “radicalistas”.
Que despierta tanto rechazo que somos capaces de matar por causa de la fe.

Claro que solo pueden matar el cuerpo, porque ahí mismo florece el alma.
Sólo pueden matar el cuerpo, porque es en esa muerte donde el alma crece.
Solo pueden matar el cuerpo, porque es ahí donde nuestra alma se inmortaliza.

“No tengáis miedo”.
El cristiano que tiene miedo a perder algo por su fe, es un cristiano a medias.
El cristiano que tiene miedo a perder sus amistades por su fe, su fe es muy débil.
El cristiano que tiene miedo a perder su situación social por su fe, la cobardía le gana.
El cristiano que tiene miedo a perder su vida por la fe, tiene una fe lánguida.
El cristiano que tiene miedo a ser diferente al resto, es un cristiano no convencido.

Jesús es claro:
El cristiano demasiado aplaudido, no es cristiano de verdad.
El cristiano que busca el aplauso, no ha entendido su fe.
El cristiano que busca ascensos y triunfos, no vive su fe.

Según Jesús:
El cristiano, no es el que se siente fuerte en el poder.
El cristiano, no apuesta por los triunfos.
El cristiano, apuesta por no tener miedo a nada ni a nadie.
El cristiano, apuesta por entregar su vida por el Evangelio.
El cristiano, es valiente, no arrogante.
El cristiano, tiene coraje ante los riesgos, sin presumir de sí mismo.
El cristiano, encuentra la fortaleza en Dios, incluso para dejarse matar.
El cristiano es el que da cara por Jesús, incluso con el riesgo de que lo eliminen.
El cristiano es el que da cara por el Evangelio, por más que sepa el peligro que le espera.

Esa valentía y ese coraje son su mejor garantía que tenemos delante del Padre.
Porque nuestro mejor testigo será sin duda el mismo Jesús.
Nosotros testigos de Jesús ante los hombres.
Jesús testigo nuestro delante del Padre.
El cristiano no tiene razón alguna para negar su fe y el Evangelio por nada.

¿Quién dijo que ser cristiano era fácil y era de débiles?
El que quiera, puede hacer la prueba, y luego que nos lo cuente.
No busquemos el camino de lo fácil que no lleva a ninguna parte.

Clemente Sobrado C. P.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s