Bocadillos espirituales para vivir el Tiempo Ordinario: Martes de la 25 a. Semana – Ciclo C

“Vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces le avisaron: “Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte”. El les contestó: “Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra”. (Lc 8,19-21)

Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la palabra de Dios y la cumplen

Toda mi vida me ha tocado trabajar con parejas y familias.
He visto de todo.
He experimentado de todo.
Familias felices y familias destrozadas.
La Familiaris Consortio de Juan Pablo II, distingue unos catorce tipos de “familia según las circunstancias”. Y unos cinco o siete tipos de “familias irregulares”.

Hay familias nacidas del amor de unos jóvenes que un día se enamoraron y se unieron por el sacramento del matrimonio.
Hay familias fruto de un simple voluntarismo que deciden vivir en “convivencia”.
Hay familias casadas solo por lo civil.
Hay familias felices donde padres e hijos sienten la alegría de vivir y compartir juntos.
Hay familias rotas, donde el amor era poco y se acabó.
Hay familias rotas, que han logrado constituir nuevas uniones familiares.
Como ven, el mapa familia es de lo más variado y para todos los gustos.

Jesús nos habla de un nuevo estilo de familia.
De un nuevo estilo de maternidad.
De un nuevo estilo de fraternidad.
Ya no se trata de familias nacidas del amor humano.
Se trata de la “nueva familia del Reino” nacida de la “escucha de la palabra de Dios”.

No es que Jesús menosprecie:
A su propia “Madre”.
A sus propios “hermanos”.
Lo que Jesús quiere hacernos ver es:
Que otro tipo de familia.
Que hay otro tipo de maternidad.
Que hay otro tipo de fraternidad.
Son todos aquellos que nacen de la escucha y puesta en práctica de la palabra de Dios.

La palabra de Dios:
Engendra un nuevo tipo de familia humana.
Engendra un nuevo tipo de comunidad.
Engendra un nuevo tipo de relación.

La familia es la “comunión de persona el vida y el amor”.
La familia que quiere Jesús es:
Comunión de persona en torno a su palabra.
Comunión de personas que toman en serio su palabra.
Comunión de personas que viven de la palabra de Dios.
Comunión de personas que se sienten unidas por la palabra de Dios.
Comunión de personas que proclaman juntas en comunión de sentimientos la palabra de Dios.
Comunión de personas que tratan de tener un mismo pensar desde la palabra de Dios.
Comunión de personas que tratan de vivir a la luz de la palabra de Dios.

La Palabra de Dios tiene mucho de maternidad porque nos engendra a nueva vida.
La Palabra de Dios tiene mucho de fraternidad porque nos une en un mismo amor.
La Palabra de Dios tiene esa fuerza de unión y comunión que va mucho más lejos que el amor humano y carnal.
Por eso la Palabra de Dios es capaz de hacer de toda la humanidad una “sola familia”.
Los cristianos somos de distintos amores y distintas sangres, pero la Palabra nos hace crear una comunión nueva.
Los cristinos somos de distintas familias, razas, culturas y colores, pero formamos, en la Palabra de Dios, una sola familia.
¿Eres negro? Pero eres mi hermano.
¿Eres blanco? Pero eres mi hermano.
¿Eres de otra religión? Pero eres mi hermano.
¿Hablas otra lengua? Pero eres mi hermano.
¿No llevas mi apellido? Pero eres mi hermano.
“Mi madre y mis hermanos son estos, los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra”.

Clemente Sobrado C. P.

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