Bocadillos espirituales para vivir el Tiempo Ordinario: Martes de la 26 a. Semana – Ciclo C

“Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén”. (Lc 9,51-56)

En mi visita a Tierra Santa, llegamos un lugar donde el guía nos previno tener cuidado por existían “minas de la guerra” que aun no habían sido retiradas.
Hay lugares peligrosos.
Jesús decido subir a Jerusalén pero tiene que pasar por Samaria. Lugar peligroso, precisamente porque va camino de Jerusalén. Y lo rechazan. Curioso, primero lo rechazan lo “paganos” y luego los rechazarán los “creyentes”.

Y lo primero que llama la atención:
Jesús era consciente de que su vida llegaba al final.
Y sabía que su final estaría en Jerusalén.
Y que, sin embargo, no rehuye el riesgo.
Sabe donde esta el peligro.
Sabe donde está el riesgo.
Y sin embargo, Jesús no lo rehuye .
Sabe donde está el peligro, pero no busca las seguridades.
“Cuando se iba a cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo”.
Es decir, sabiendo que se cumplía el tiempo de su vida entre nosotros, Jesús no evita el riesgo.
Jesús sabe que mejor está en Galilea.
Y que el peligro está donde están los jefes, en Jerusalén.
Y, sin embargo, decido subir a Jerusalén.

Es este un detalle que puede ser un criterio para nuestra de creyentes.
Ver el peligro es de gente que piensa.
Huir del peligro es de gente prudente.
Nadie puede negar que confesar su fe implica siempre un riesgo.
Afrontar el peligro es de convencidos en el Evangelio.

Beato Eugenio BossilkovEstoy pensando en el Obispo Pasionista, Eugenio Bossilkov, que en setiembre de 1948, sabiendo el peligro que corría regresando a Bulgaria dijo:
“Si soy capaz de vivir, también soy capaz de morir”. “No puedo pensar en mi vida cuando mis fieles están sufriendo la persecución”. Y se regresó a Bulgaria.
En 1952, el día de la Asunción fue apresado y la noche del 11 al 12 de noviembre, tras un ridículo juicio, fue fusilado de madrugada. Es el primer mártir del marxismo. Beatificado por Juan Pablo II.

Ser cristiano no es buscar seguridades.
Ser cristiano no es evitar el peligro.
Ser cristiano no es refugiarse entre los buenos.
Ser cristiano no es refugiarse en la Iglesia los domingos.
Ser cristiano no es tener miedo a que los demás se rían de él.
Ser cristiano no es buscar un lugar caliente donde todos le aplaudan.
Ser cristiano no es salvar su vida de quienes le persiguen.
Ser cristiano es ser rechazado por los que no creen.
Ser cristiano es ser rechazado también por los buenos.

Comprendemos que los que no creen rechacen al creyente.
Lo difícil es creer que, sean los mismos creyentes los que se burlan él.
Todavía no puedo entender que el no creyente puede confesar su incredulidad abiertamente.
Y nadie se escandalice.
Y sin embargo, se le niegue el mismo derecho al que se dice creyente.
Y lo peor de todo, es que esto sucede en ambientes llamados de cristianos.
Hoy tendremos que decir: es fácil creer entre los que no creen.
Lo difícil es creer entre los creyentes que, a la primera de espadas, te califican de “fundamentalista”.
Pues, si así son las cosas, yo diría que Jesús fue el primer fundamentalista.
Porque sabiendo que había llegado hora, se mete en a boca del lobo.

Clemente Sobrado cp.

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