Bocadillos espirituales para vivir el Tiempo Ordinario: Lunes de la 30 a. Semana – Ciclo C

“Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: “Mujer quedas libre de tu enfermedad”. Le impuso las manos, y enseguida se enderezó y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la gente: “Seis días tienen para trabajar, vengan esos días a que les curen, y no los sábados”. Pero el Señor, dirigiéndose a él, dijo: “Hipócritas, cualquiera de ustedes, ¿no desata del pesebre al buey o al burro y lo lleva a beber, aunque sea sábado?” (Lc 13,10-17)

Mujer, quedas libre de tu enfermedad

Bueno, felizmente no tengo ni bueyes ni burros.
Pero sí tengo una viejita con su bastón, pues pare un arco doblado hasta el suelo.
Estoy seguro que hace años no ha visto el sol y debe estar harta de ver el suelo.
Y que, con frecuencia, los domingos se pone a la puerta de la Iglesia pidiendo limosna.
La verdad que me da pena no poder enderezarla.
Pero sí me gusta saludarla y regalarle una sonrisa de acogida.
Y cuando puedo le dejo una limosna en la cajita que tiene a su lado.
Un día la encontré y me reconoció por la voz, porque no creo pudiera verme la cara,
Y me dijo: “¿he estado usted fuera, porque hace tiempo no pasa por aquí?”
Yo había estado de vacaciones.
Algún día tuve la tentación de sacarle una foto, pero no me atreví, temiendo herir su sensibilidad.

Una religión que no humaniza al hombre no es una religión que lleve a Dios.
La religión que no lleva a Dios a través del hombre, no es la religión de Dios.
La religión no es solo para dar culto a Dios.
La religión es para valorar lo que Dios valora.
La religión verdadera es la que rinde culto a Dios sirviendo al hombre.
Los dos mandamientos principales de la ley son el amor a Dios y al hombre.
La verdadera religión tiene que tener como base la relación con Dios pero también con el hombre.

El sábado, hoy el domingo, es el día dedicado a Dios.
Por tanto también dedicado al servicio del hombre.
No podemos imaginarnos un domingo sin el hombre.
No podemos pensar en un domingo para Dios, olvidándonos del hombre.

El domingo podemos preocuparnos del buey y del burro.
Pero ¿no podemos ocuparnos del hombre?
¿Acaso el domingo es para el buey y el burro?
Pero no para lo que más interesa a Dios que es el hombre.

La religión es buena como camino para rendir culto a Dios.
La religión es buena como camino para dedicarnos al servicio de Dios.
Pero la religión:
¿puede olvidarse de los intereses de Dios?
¿puede olvidarse de los intereses del hombre?

Una religión que se preocupa del buey y del burro, pero se olvida del hombre:
¿será la religión que Dios quiere?
¿será la religión que nos lleva a Dios?
¿acaso Dios se olvida del hombre el sábado o el domingo?
¿acaso el hombre no existe para Dios los sábados o los domingos?
¿acaso solo existen los bueyes y los burros los sábados y domingos?

Para Jesús el camino de Dios es el hombre.
A Dios se llega a través del servicio al hombre.
A Dios se llega a través de una mujer desconocida, encorvada dieciocho años.
A Dios se llega, enderezando en sábado, a una mujer que solo mira a la tierra porque no puede enderezarse.
A Dios se llega enderezando a una mujer encorvada que, por primera vez, puede mirar y contemplar al cielo.

Jesús no quiere una religión ritualista.
Jesús no quiere una religión de un culto ritualista.
Jesús no quiere ni anuncia una religión que prescinde del hombre.
¿A caso no comenzó él mismo por hacerse hombre?
¿A caso no salvó al hombre haciéndose hombre?
¿A caso no reveló a Dios asumiendo nuestra condición humana?
La encarnación es el camino de Dios hacia el hombre.
La encarnación es la revalorización del hombre.

¿Por qué crucificaron a Jesús?
Porque Dios quiso manifestarse como hombre.
Y eso es lo que la religión no aceptó.
No aceptó un “Dios hombre”.
Por eso tampoco acepta un “hombre imagen de Dios”.

No cambiaremos el mundo con un culto ritualista.
Sino cuando revaloricemos al hombre por encima de la religión.
Sino cuando el hombre sea tan importante que prevalezca sobre el culto ritual.
Sino cuando valoremos al hombre como Dios lo valora.

Tenemos que enderezar al hombre:
Tiene que mirar a la tierra.
Pero tenemos que enseñarle a mirar al cielo.
El verdadero creyente no es el que solo mira al cielo.
Sino el que encuentra el cielo mirando a la tierra.
Por eso necesitamos enderezarle.
Es preciso mirar hacia abajo, pero sin dejar de mirar hacia arriba.

Tendremos que enderezar a la mujer en la Iglesia, demasiado tiempo encorvada.
Tendremos que enderezar a la mujer en la Iglesia, demasiado tiempo viviendo a la sombra de la religión masculina y machista. Y esto, aunque sea domingo.

Clemente Sobrado cp.

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