Bocadillos espirituales para vivir la Navidad: La Epifanía del Señor

“Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: “¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”. (Mt 2,1-12)

Reyes Magos

Flickr: MARQUINAM

Fue Bernanos quien escribió: “Todo es gracia”.
Para el que cree, todo es gracia.
Para el que ama, todo es gracia.
En esta fiesta de la Epifanía pudiéramos decir:
Para el que busca todo habla de Dios.
Para el que busca todo es signo de Dios.
Para el que busca todo le lleva a Dios.

La Epifanía nos habla de cómo los de lejos:
Son los primeros que buscan.
Son los primeros que ven.
Son los primeros que descubren las señales de Dios.
Son los primeros que han visto “salir la estrella” que guía al encuentro con Dios.
Aquí me viene a la mente un chiste que me llegó por correo electrónico y que aunque suene a chiste, nos revela este misterio epifánico.
“Le pregunta una tonta a otra:
¿Qué queda más lejos, Brasil o la luna?
¡Ay tarada! ¿Acaso puedes ver Brasil desde aquí?”

Una gran verdad:
A veces vemos más fácil lo que está lejos que lo que tenemos cerca.
Podemos ver la luna que está muy lejos y no podemos ver Brasil.
Puede que la luna esté más cerca porque la vemos.
Puede que Brasil esté más lejos porque no lo vemos.
Aquello que no se ve, aunque esté cerca, siempre nos quedará muy lejos.
Aquello que vemos, aunque esté lejos, siempre lo tendremos más cercano.

Desde Jerusalén no se puede ver el pesebre de Belén, que está cerca.
Pero desde el Oriente se pueden ver señales que llevan a la cuna.
Para el que busca todas las cosas son señales que llevan a Dios.
Para el que no busca no existen huellas de Dios.
Por eso, estos tres Magos que vienen de lejos nos hablan:
De aprender a ver señales.
De aprender a seguir las señales.
De aprender a seguir adelante aunque las señales se oscurezcan.
De aprender lo importante que es tener ojos para ver las señales de Dios.
De aprender a leer la historia como camino que lleva a Dios.
De aprender que también en la noche hay que seguir buscando.

Porque para el que busca a Dios:
No siempre las huellas del camino son claras.
No siempre aquellos que debieran marcar el camino tienen luz suficiente.
No siempre lo encuentra a la primera y necesitarán insistir.
No siempre es fácil ver en la oscuridad.
Por eso una de las oraciones del Evangelio que más me gustan es la de aquel ciego que le pide a Jesús: “Señor, que yo vea”.

Para buscar y encontrarnos con Dios:
Es preciso primero ver las señales.
Es preciso luego ponerse en camino.
No importa si el camino es corto y largo.
Lo importante es no abandonar el camino.

Siempre me han impresionado los peregrinos de Santiago de Compostela:
Siempre se les ve caminando.
Siempre se la ves cansados, pero con ilusión en el alma.
Siempre se les ve siguiente las señales típicas del camino.

La Epifanía nos habla de los que ven las señales de Dios.
La Epifanía nos habla de los que se fían de las señales.
La Epifanía nos habla de los que persisten en su búsqueda.
La Epifanía nos habla de los que, cansados del camino, terminan postrados de rodillas delante de un Dios que casi invita a la desilusión.
La Epifanía nos habla de quienes primero se fían de una señal y ahora se fían de un niño recostado en un pesebre.
La Epifanía nos habla de Dios que siempre se revela y manifiesta a los que lo buscan, aunque vengan de lejos.

Clemente Sobrado cp.

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