Bocadillos espirituales para vivir el Bautismo de Jesús

Escucha aquí la homilía dominical: http://bit.ly/homilias.

“En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo: “Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto”. (Mt 3,13-17)

Bautismo de Jesus

Primero fue la encarnación de Dios en un pesebre.
Luego fue la Epifanía de Dios a la humanidad.
Ahora es la nueva Epifanía de Jesús como “Hijo amado, predilecto del Padre”.
Tres experiencias unidas:
Un bautismo general que lo hace solidario con los pecadores.
Un Jesús orante mientras es bautizado.
El cielo que se abre.
El Espíritu Santo que lo ilumina.
La confesión del Padre que lo reconoce como el Hijo amado.
La experiencia de la cercanía de Dios al hombre.
La experiencia del cielo abierto al hombre.
La experiencia de Dios que habla a través del Hijo.

El bautismo no es un simple rito en el que se nos derrama agua en la cabeza.
El Bautismo es una experiencia que solo se puede vivir en oración.
El Bautismo es llenarnos del Espíritu Santo.
El Bautismo es la experiencia de nuestra filiación divina.

En el bautismo quedamos marcados y sellados por la experiencia
De nuestro nuevo Padre: Dios.
De un nuevo amor que va más allá del amor de los padres.
Es la experiencia de la alegría de Dios de vernos nacer a su vida divina.
Es la experiencia de un nuevo rostro de Dios.
Es la experiencia de un Dios que es Padre.
Es la experiencia de una nueva religión: la del amor.
Es la experiencia de un nuevo modo de vivir: como hijos.
Es la experiencia de un nuevo hogar: todos hermanos.

Ser cristiano es mucho más que saber que nos bautizaron con agua.
Ser cristiano es vivir la experiencia de sentirnos solidarios con todos los pecadores.
Ser cristiano es vivir la experiencia de sentirnos habitados por el Espíritu Santo.
Ser cristiano es vivir la experiencia de sentirnos amados y predilectos de Dios.
Ser cristiano es vivir la experiencia festiva de una religión de amor y no de la ley.
Ser cristiano es vivir la experiencia la nueva “imagen y semejanza” con Dios.

Cuando nacemos todos buscan nuestros parecidos:
Se parece a su padre.
Se parece a su madre.
Y ¿cómo no? también hay que darles algo a los abuelos.
Y esperemos que alguien no se le ocurra buscar parecidos con los primos.

Cuando Dios nos creó también hizo algo parecido: “Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra”.
Ahora en el Bautismo hay una nueva semejanza y parecido: el Espíritu nos hace hijos amados y predilectos de Dios.
Llevamos la imagen creacional de Dios.
Llevamos la imagen bautismal de Dios.
Levamos dentro toda una sinfonía de amor y de gracia.
Lo importante en nuestra vida es tener:
Una experiencia fundamental.
Una experiencia esencial.
Una experiencia que nos condicione.
Una experiencia que sea el punto de referencia de nuestras vidas.

Y esta experiencia no es otra que la de:
Sentirnos hijos de Dios.
Sentirnos los amados y predilectos de Dios.
Sentir que, alguien nos ama de verdad.
Sentir que, para alguien somos importantes.
Sentir que, para nosotros, vivir es ser amados y amar.

Clemente Sobrado cp.

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