Bocadillos espirituales para vivir la Cuaresma: San José

Escucha aquí la homilía dominical: http://bit.ly/homilias.

“María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla… José no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor”. (Mt 1,16.18-21.24)

Como una especie de oasis en el desierto de la Cuaresma, aparece la figura de José.
El hombre del silencio. No tenemos ni una sola palabra suya.
El hombre de una gran nobleza de corazón.
El hombre que, en el silencio de la fe, acepta el misterio que no entiende.

José el hombre del silencio.
Nosotros hablamos mucho y decimos poco.
Nosotros hablamos mucho y nuestras vidas hablan poco.
Somos palabras. Como comentaba un amigo mío sobre un predicador: “Naufragio de ideas en un mar de palabras”.
Carecemos de ese silencio que escucha.
Cuando callamos y hacemos silencio en nosotros comenzamos a escucharnos a nosotros mismos y a Dios que habla silenciosamente “en sueños”.

Los caminos del silencio de Dios:
Uno se pregunta si María también guardó silencio y no le dijo nada a José, a la espera de que el mismo Dios que crecía en sus entrañas se hiciese palabra también en el silencio.
¿No sería porque ella estaba segura de que también José tuviese su propia anunciación?
¿Y que también José tuviese que dar “su sí” a Dios en el misterio de lo desconocido?

La nobleza de un corazón:
Nada de escándalos.
Nada de alborotos y problemas.
También él vive ese silencio respetuoso y misterioso.
¿Por qué dejarla en mal lugar ante el resto de vecinos?
Cumplir la ley, sí, pero en secreto, sin publicidad alguna.

Bella imagen para cuantos:
Nos encanta el escándalo.
Nos encanta sacar ruido con la noticia.
Nos encanta la crítica, el desprestigio y la publicidad.
Nos encanta el escándalo, por encima del respeto a la dignidad de las personas.

El hombre que cree sin ver:
También José tiene su anunciación en un momento sumamente doloroso.
Como María tampoco él pudo entender lo que estaba sucediendo.
Pero, allí estaba la palabra de Dios.
Una palabra aceptada sin comprenderla.
Una que le devuelve la paz “haciendo lo que Dios le había dicho por el ángel”.
¿De qué hablarían luego María y José, al ver descubierto el misterio de la encarnación?
Es posible que los dos siguiesen guardando en silencio el misterio.
Es posible que los dos renovasen el “hágase en nosotros según tu palabra”.

No pretendamos comprender los caminos de Dios.
No pidamos explicaciones a Dios.
No pidamos “porqués” a Dios.
A Dios se le cree por lo que nos dice.
A Dios le damos la confianza de nuestro corazón.
Nuestras vidas están llenas de preguntas.
Sólo Dios tiene respuestas.
Dios nos pide cosas que, hasta pueden parecer absurdas.
José no pidió explicaciones a Dios. Obedeció.

Pensamiento: Más entiende el corazón en silencio, que la mente alborotada de teologías.

Clemente Sobrado cp.

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