Bocadillos espirituales para vivir la Cuaresma: Domingo 5 – Ciclo A

“Señor, tu amigo está enfermo”. Esta enfermedad no es de muerte, sino que servirá para gloria de Dios, para que el Hijo sea glorificado”. “Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá”. “Tu hermano resucitará”. Quiten la piedra”. “Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días”. “No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?” “Lázaro, ven fuera”. (Jn 11,1-45)

Llegamos al último domingo de cuaresma.
Todo un camino que espero hayamos podido recorrer todos.
Luego fue la tentación: Jesús en el desierto.
Luego fue la transfiguración-Jesús Palabra: Jesús en el Tabor.
Luego fue el agua viva: la samaritana.
Luego fue la luz: el ciego de nacimiento.
Ahora es la vida: la resurrección de Lázaro.

“Señor, tu amigo está enfermo”.
¿Qué manera más bella de pedirle a Jesús haga algo por su hermano.
Ni le pide que venga rápido.
Ni le pide que lo sane.
Donde hay verdadera amistad es suficiente expresar el deseo.
¿No fue también esta la oración de Jesús en la Ultima Cena: “Padre, este es mi deseo, que aquellos que me diste estén conmigo donde yo estoy”.

“No es enfermedad de muerte”
Jesús ve la enfermedad de Lázaro como un momento:
Para poner de manifiesto ante sus amigos la gloria de Dios.
Para ofrecerles el testimonio de que él es la vida.
Será el momento de probar la fe de las dos hermanas.
Será el momento para manifestar que El es la vida que triunfa sobre la muerte.

“Si hubiese estado aquí, no hubiese muerto mi hermano”.
Marta expresa nuestros sentimientos humanos.
También nosotros solemos quejarnos de que la culpa de la muerte de un ser querido es culpa de Dios.
Nosotros le hemos pedido y orado.
Y diera la impresión de que no quiso escucharnos.
Y le hacemos responsable de que nuestro ser querido haya muerto.

A todos nos resulta difícil:
Comprender los caminos de Dios.
Comprender las actitudes de Dios.
Porque lo que para nosotros puede sonar a muerte.
Para Dios puede hablarnos de vida.
Para Dios puede ser una manera de manifestar su gloria.

Jesús no puede traicionar su amistad.
Los tres hermanos terminan siendo como una especie de familia de Jesús cuando sube a Jerusalén.
Jesús es sensible a los sentimientos de las hermanas.
A Jesús le duele la pérdida de Lázaro.
A Jesús se le rompe el alma ante las lágrimas de las dos hermanos.
Y por eso decide devolver a Lázaro a la vida.
Lo que ya parecía perdido, porque ya llevaba cuatro días enterrado, se va convertir en un momento de fe.
Jesús no es solo resurrección a la vida en el último día.
Jesús es ya vida ahora.
Jesús es capaz de convertir la muerte en revelación de Dios.
Jesús es capaz de glorificar a Dios devolviendo a Lázaro a la vida.
Donde todos veían muerte, Jesús ve vida.
Donde todos olían a corrupción, Jesús huele a vida.
Donde todos ven sepulcro cerrado, Jesús ordena abrirlo.
Donde todos ven a un muerto vendado, él ordena desatarlo.
Donde todos ven un sepulcro guardando un muerto, Jesús le ordena salir afuera y andar.

Muchas de nuestras quejas son faltas de fe.
Muchas de nuestros lamentos son falta de confianza.
Muchas de nuestras interpretaciones tienen mucho de humano, pero no logran descubrir el misterio de vida de Dios.

Clemente Sobrado cp.

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