Bocadillos espirituales para vivir la Semana Santa: Miércoles Santo

“Uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: “¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?” Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo”. (Mt 26,14-25)

A todo le ponemos precio.
Le ponemos precio a las cosas.
Le ponemos precio a las personas.
Le ponemos precio al mismo Dios.
“¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?”

Uno de los suyos, Judas Iscariote y los sumos sacerdotes en puja sobre el valor de la persona de Jesús.
Discutiendo sobre cuánto puede valer la vida de Jesús.
Discutiendo sobre cuánto puede valer una traición.
¿Cuánto vale la vida de Jesús?
¿Cuánto vale la traición de un amigo?

La ambición de un amigo y los bajos intereses de los jefes religiosos, llegan a un vil a cuerdo: “treinta monedas”.
Jesús tasado en treinta pobres monedas.
La ambición satisfecha con treinta monedas.
La religión dispuesta a pagar lo mínimo por Dios: treinta monedas.

Judas comercializando con la vida de Jesús.
Los sumos sacerdotes comercializando con el egoísmo de un amigo.
Un momento de vergüenza.
Un momento de rebajar a Dios a unas monedas.
El egoísmo del tener ciega el corazón del amigo.
El interés en eliminar y sacar a Dios de en medio, ciega el corazón, nada menos que, de los Jefes religiosos.
¡Qué poco vale Dios cuando es puesto en el mercado de los hombres!
¡Qué pobremente valoramos los hombres a Dios en el mercado de nuestros intereses!

Cada día las cosas valen más.
Hablamos de la subida de la Bolsa de Valores y del precio de las Acciones.
Hablamos de cómo suben los precios de los minerales.
Cada día los periódicos nos ofrecen los precios del petróleo, del oro, la plata, el cobre y demás materias primas.
Y mientras tanto baja el precio de las personas.
Y cada día sigue bajando también el precio de Dios.
¿Cuánto valen las personas hoy?
¿Cuánto vale Dios hoy?

Vivimos en un mundo donde todo se vende y todo se compra.
Vivimos en un mundo donde a todo se le pone precio.
Y lo inhumano está en que cada día las personas valen menos.
Cada día las personas pasan a ser mercancías.
Se compra el trabajo al más bajo precio posible.
“Salario mínimo vital”.
Se compra la dignidad de las personas a precios secretos.
Se compran los cuerpos para el placer.

Mientras tanto, Dios sigue valorando al hombre.
Mientras el hombre valora a Dios en los mínimos,
Dios valora al hombre en los máximos.
Mientras el hombre vende y compra a Dios por treinta monedas,
Dios ofrece lo máximo por el hombre.
Ofrece a su Hijo para ganarse al hombre.
Ofrece a su Hijo para recuperar la dignidad del hombre.
Se ofrece a sí mismo para salvar al hombre.
Mientras el hombre paga unas viles monedas por Dios,
Dios se pone a sí mismo como precio del hombre.

Nadie quiere llamarse Judas, el traidor.
Y sin embargo, todos le estamos poniendo precio a Dios.
Y de una u otra forma, todos estamos vendiendo a Dios.
¿Cuánto estamos dispuestos nosotros a pagar hoy por Dios?
Felizmente, mientras nosotros estamos rebajando el valor de Dios en nuestras vidas y en la sociedad, Dios nos sigue valorando en su corazón a los máximos.

Pensamiento: Piensa cuánto paga Dios por ti y pregúntate cuánto pagarías tú por El.

Clemente Sobrado cp.

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