Bocadillos espirituales para vivir la Pascua: Domingo de Resurrección

“El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro.
Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: “Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.”
Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro.
Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte.” (Jn 20.1-10)

Queridos amigos: ¡Feliz Pascua de Resurrección!
¿Habéis resucitado todos con Jesús en esta noche?
¡No me digan que también ustedes siguen metidos en el sepulcro de su vieja vida!
Hoy no es día de sepulcros.
Bueno, es el día de sepulcros pero vacíos.
Es el momento de los corazones llenos de alegría.
Es el momento de unos ojos nuevos que todo lo ven nuevo.
Es el momento de la búsqueda y del encuentro.
Es el momento en que la Cruz del Calvario se ilumina como esas cruces de nuestros cerros iluminadas en la noche.
Hoy, con él todos hemos resucitado a la vida.
Hoy todos somos distintos.
Porque donde veíamos hombres, hoy vemos hermanos.

Es el día de la luz nueva.
Del agua nueva.
Es el día de la vida nueva y recién estrenada.
Todo ha sucedido de noche.
Pero para que la noche se haga día.
Ninguno lo hemos visto resucitar, para disfrutar del encuentro y del abrazo

¿Habéis participado en la Vigilia Pascual?
Comenzamos con la Iglesia y todas las luces apagadas, hasta que el celebrante encendió en el nuevo fuego el Cirio Pascual símbolo de Cristo luz del mundo.
Y luego cada uno fuimos encendiendo nuestras velas en ese Cirio, luz de Cristo.
Hasta que, por fin, toda la Iglesia quedó toda iluminada.
Bello símbolo de esta Noche Pascual.
Jesús nació en una noche oscura en Belén.
Y resucitó también en una oscura noche en Jerusalén.
Para que el amanecer tuviese más luz.

Sólo quienes de noche se durmieron, luego debieron pasarse el día corriendo a buscarle muerto en el sepulcro.
Lo buscaron pero no lo encontraron.
Y la tristeza y la duda invadieron sus corazones.
Es que a Jesús ya no lo podemos buscar ni encontrar en lo que está muerto.
A Jesús ya no lo podemos encontrar en el pasado.
La resurrección de Jesús es el comienzo de lo nuevo.
Y a Dios y a Jesús solo podremos encontrarlo en el nuevo fuego y en las brasas nuevas y no en las viejas cenizas.

Ahora estamos en el tiempo:
de un Dios nuevo,
de un hombre nuevo,
una Iglesia nueva y
un mundo nuevo.

Lo viejo ha pasado.
Lo nuevo ha comenzado.
La muerte ha pasado.
Ahora es el tiempo de la vida nueva.

Ya no es la hora de los sepulcros, sino la hora del jardín y la hora de los encuentros.
Ya no es hora de mirar atrás sino de mirar adelante.
Saludemos gozosos al Resucitado con nuestro Aleluya.

Con la Resurrección de Jesús:
El día tiene más luz.
Tu corazón tiene más luz.
Tu mente tiene más luz.
Tu vida tiene más luz.
Hoy somos todos la “Iglesia del aleluya!

Clemente Sobrado cp.

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