Bocadillos espirituales para vivir la Pascua: Lunes de la 5ta semana – Ciclo A

Escucha aquí la homilía dominical: http://bit.ly/homilias.

“El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre, que me envió. Les ha hablado de esto mientras permanezco con ustedes, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien les enseñe todo y les recuerde todo lo que le he dicho”. (Jn 14, 21-26)

La palabra sin obras está vacía.
La verdad del amor está en cumplir las palabras de Jesús.
No basta decir “yo le amo”.
Dime si cumples su palabra y te diré si le amas.
Dime si tu vida es expresión de la palabra de Jesús.
Que tampoco es palabra suya, sino la Palabra de Padre que lo envió.
No seamos fáciles en decir que “amamos a Dios”.
Antes pensemos a qué palabras responde nuestra vida.
¿A la de Dios o a la de los hombres?
Cada vez que leemos la Palabra de Dios, ¿cuál es nuestra interrogante?
Terminamos diciendo: “Palabra de Dios”.
Todo muy bonito, pero ¿y yo la vivo?

Pero Jesús nos anuncia algo que nos ayudará:
El se va, pero vendrá el Espíritu Santo.
El se va, pero en su nombre el Padre nos enviará el Espíritu Santo.
Y su misión es esencial en la Iglesia:
Necesitamos de un Maestro que nos enseñe a leer todo lo que Jesús nos dijo.
Necesitamos de un Maestro que nos enseñe a entender lo que Jesús nos dijo.
Necesitamos de un Maestro que nos enseñe a vivir lo que Jesús nos dijo.
Necesitamos de un Maestro que nos haga de traductor para entender.
Necesitamos de un Maestro que nos haga interiorizar la Palabra de Jesús.
Necesitamos de un Maestro que nos haga como dichas para nosotros.
Necesitamos de un Maestro que nos haga dóciles a sus palabras.
Necesitamos de un Maestro que haga contemporánea su sus palabras.
Necesitamos de un Maestro que nos haga sentir que Dios habla hoy nos hablas a nosotros hoy.

Pero, además, el Espíritu Santo tiene la misión de:
“recordarnos todo lo que Jesús nos ha dicho”.
El Espíritu Santo es la “memoria de la Iglesia”.
El Espíritu Santo es la “memoria de cada creyente”.

Pero una “memoria” que no es:
Recordar un pasado que ya pasó.
Recordar es dar vida al pasado.
Recordar es actualizar.

Mi Fundador, San Pablo de la Cruz, tuvo esa intuición del Espíritu, viendo la Iglesia de su tiempo:
La Iglesia ha olvidado sus raíces.
La Iglesia ha olvidado el misterio de la Cruz.
La Iglesia ha olvidado el misterio pascual.
De ahí que viva, en aquel entonces, una anemia espiritual.
Olvidar que nació de la Cruz es olvidar sus raíces.
Olvidar que nació de la Cruz es olvidar el “tanto amó Dios al mundo”.

Y por eso fundó una Congregación cuya misión fuera:
La de hacer memoria, anunciando a Jesús crucificado.
La de hacer memoria, predicando el amor de Dios revelado en la Cruz.

Esa es la misión del Espíritu:
“recordar”,
“hacer memoria”,
“hacer que nuestras raíces vuelvan a tener vida”.
Es alma viva de la Iglesia y que la hace vivir y revivir cada día.

Clemente Sobrado cp.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s