Bocadillos espirituales para vivir el Tiempo Ordinario: Martes de la 18 a. Semana – Ciclo A

“Los discípulos, viéndole andar sobre las agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: “¡Animo, soy yo, no tengan miedo!” Pedro le contestó: “Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua”. El le dijo: “Ven”. Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua, acercándose a Jesús, pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: “Señor, sálvame” En seguida Jesús extendió la mando, lo agarró y le dijo: “¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?” (Mt 14, 22-36)

¿Algo que sucedió?
Algo que puede acontecer cada día.
Tanto en la vida personal de las comunidades como en la vida de la Iglesia.
El mar no siempre está en calma.
Allá por el mes de febrero el Atlántico y el Cantábrico se encabritaron con olas de has veintitantos metros.
Algunas embarcaciones se fueron al garete.
Las costas sintieron el furor del oleaje y sufrieron grandes estropicios.

Bella descripción de la realidad de la Iglesia.
Tiene momentos en los que navega tranquila.
Tiene momentos en los que los problemas en los que se ve envuelta, dan la impresión de hundirla.
Todos nos sentimos bien cuando la Iglesia está tranquila.
Todos comenzamos a tener miedo cuando la Iglesia se ve golpeada por las olas:
Las olas del ansia de poder.
Las olas de la lucha por el poder.
Las olas del pecado que pone al descubierto sus miserias espirituales.
Las olas que destapan ese oleaje interno que nadie veía hasta que se despierta.

En esos momentos:
Aparece lo humano de la Iglesia.
una Iglesia guiada exclusivamente por los hombres.
una Iglesia en la que todos comenzamos a dudar.
una Iglesia en la que todos comenzamos a dejar de creer.

Es el momento:
En que no vemos la “Iglesia de Jesús”.
En que no vemos a Jesús en la Iglesia.
En que solo vemos nuestra condición humana.
Y comenzamos a tener miedo.
Y es cuando Jesús se hace presente.
Pero nuestra falta de fe y nuestros miedos no lo reconocen.
Y lo vemos como un fantasma.
Y no le creemos por más que nos diga que “es Él”.
Y deformamos su presencia en medio de nosotros.

Y hasta nos atrevemos a pedirle pruebas de que realmente Él está ahí.
Que es Él y no un fantasma.
Pero nosotros, como siempre, le exigimos pruebas.
Pruebas que no son propias del hombre sino de Dios.
El hombre no está hecho para caminar sobre las aguas.
Ya le basta poder caminar por los caminos de la vida.
Y le pedimos pruebas en las que terminamos también nosotros hundiéndonos.

Creemos que Dios tiene que justificarse ante nosotros.
Y terminamos hundiéndonos más.
Y es entonces que se pone a prueba nuestra fe.
“¡Qué poca fe!” “¿Por qué has dudado?”

Las dificultades son las que someten a prueba nuestra fe.
Los momentos difíciles son los que prueban la verdad de nuestra fe.
¿Qué en la Iglesia nuestro pecado para hundirla?
Es entonces cuando hemos de avivar nuestra fe.
¿Qué en la Iglesia vemos demasiadas debilidades?
Es entonces cuando más hemos de creer en ella.
¿Qué a nosotros todo nos va mal?
Es entonces que tenemos que acudir a la verdad de nuestra fe.
¿Qué todo se nos parece hundir en nuestra vida?
“¿Por qué tenemos miedo? ¡Qué poca fe!”

Jesús no se nos manifiesta solo cuando todo es fiesta.
Jesús también se manifiesta cuando todo parece noche.
Jesús también se manifiesta cuando todo parece carecer de sentido.
Pero es entonces que:
En vez de ver fantasmas tenemos que abrir los ojos y reconocerle.
En vez de pedirle explicaciones a Dios tenemos que cerrar los ojos y que la fe lo ilumine todo.
Quiero una Iglesia santa.
Pero seguiré creyendo en mi Iglesia pecadora.
Quiero una Iglesia de santos.
Pero seguiré creyendo en la Iglesia de pecadores.
Que en vez de escandalizarme y tener miedo, se avive más mi fe.
Y que a pesar del pecado, pueda ver a Jesús que se acerca a nosotros.

Clemente Sobrado cp.

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Una respuesta a “Bocadillos espirituales para vivir el Tiempo Ordinario: Martes de la 18 a. Semana – Ciclo A

  1. Sandra Isabel

    Gracias por la reflexión sólo desde la fe nuestra mirada es evangélica

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